Desde multinacionales con fuerte presencia en España hasta grupos industriales con décadas de arraigo territorial… el mercado laboral encadena en los últimos meses una oleada de despidos colectivos que ha vuelto a situar los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en el centro de la agenda laboral. El goteo de anuncios ha reforzado este instrumento como la principal palanca de los planes de ahorro en un contexto marcado por la presión sobre los márgenes, el encarecimiento de costes y la transformación de los tejidos productivos hacia un entorno cada vez más dominado por la IA.
En el desglose, el sector tecnológico concentra los ERE más significativos. Telefónica encabeza la lista con el nuevo ajuste que dejó atado hace un mes y afectará, previsiblemente, a 5.500 trabajadores, en un proceso que la compañía espera cubrir al completo con salidas voluntarias. Sobre las mismas fechas, Amazon cerró un recorte de 920 empleados, con especial incidencia en Barcelona y Madrid, que sucedió al ejecutado meses atrás por MasOrange con 609 salidas.
Mientras que otras tecnológicas como Avatel, con un nuevo ERE para 302 afectados —el 25% de su plantilla—, o Ericsson, con 180 trabajadores, la mayoría en Madrid, han vuelto a sacar la tijera en el sector tech en las últimas semanas. A estos se suman los recortes de octubre en el proveedor de automóviles Mahle, con 506 empleados, o la productora de cava Freixenet, que planteó un ERE en verano para 154 personas, llevando la afectación más allá del plano tecnológico.
La industria de la alimentación tampoco ha quedado al margen de esta tendencia. PepsiCo ha anunciado esta semana un ajuste de entre 350 y 400 trabajadores que afecta a todas sus delegaciones de ventas, mientras que Bimbo incluyó el pasado mayo a 302 empleados de su red de distribución en su proceso de reestructuración.
En el ámbito industrial, destacan los expedientes de ENCE en su planta de celulosa de Navia, con 184 afectados, que ha subido el tono de la tensión social; Teka, con 99 trabajadores en centros de Santander, Zaragoza y Alcalá de Henares; o GKN Driveline Vigo, que ha planteado un recorte del 10% de su plantilla. A ello se suma la situación aún abierta de Tubos Reunidos, donde el número de afectados no está determinado, pero el ajuste impactará en las plantas de Amurrio (Álava) y Trapaga (Vizcaya).
Repunte a finales de 2025
Los recientes anuncios de despidos colectivos con impacto en España podrían anticipar una tendencia al alza tras años en los que los ERE han caído a mínimos. Los últimos datos que recoge la estadística de Regulación de Empleo que publica el Ministerio de Trabajo reflejan que en los meses de octubre y noviembre de 2025 (últimos disponibles) se ha producido un repunte en estos procedimientos en comparación con el año previo.
Para que un proceso de despido pueda considerarse colectivo, debe estar basado en motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción, tiene que ejecutarse antes de y ha de afectar al menos a diez trabajadores. Aunque para empresas con más de 100 empleados en plantilla el requisito de alcance se amplía al 10% y en aquellas con más de 300 trabajadores, se exige que sean al menos 30 los despedidos.
En noviembre, hubo un total de 4.449 trabajadores afectados por despidos colectivos, la cifra más alta para este mes desde 2021. Mientras que en octubre, el personal afectado ascendió a 3.090 empleados, un 4% más que en el ejercicio anterior. No obstante, el cómputo de 2025 hasta noviembre arroja un balance de 33.115 trabajadores, una cifra algo más reducida que la de 2024 a estas alturas. En cualquier caso, los ERE anunciados recientemente tendrán impacto, en su mayor parte, en la estadística de 2026, de la que todavía no han trascendido detalles.
La incidencia de los ERE por sectores el año pasado apunta claramente al sector tecnológico y también a la industria manufacturera. Entre enero y noviembre del año pasado hubo un total de 4.304 trabajadores afectados en el sector de información y comunicaciones, una incidencia de 5,6 empleados por cada 1.000 afiliados que triplica con creces la media del conjunto de la economía (1,6). El sector que más afectados por despidos colectivos registró fue la industria manufacturera, con un total de 8.540 empleados y una incidencia de 3,9 despedidos colectivamente por cada 1.000 trabajadores.
Cambio de modelo
El auge de los despidos colectivos en España responde a una combinación de factores que va más allá de decisiones puntuales de las grandes compañías. Según explica Ester Sáez, directora del área de Reestructuraciones y Outplacement en Lukkap, “las sucesivas crisis, la presión en costes, los cambios tecnológicos o la financiación han puesto en jaque la sostenibilidad de muchos negocios”.
A ello se suma el impacto de la inteligencia artificial y la digitalización, que están transformando modelos productivos y dejando obsoletos determinados perfiles, especialmente en el sector tecnológico. “Muchas empresas habían sobredimensionado sus plantillas con la explosión digital de años atrás y ahora se han visto obligadas a reajustarlas”, apunta. En un contexto marcado por la incertidumbre, las compañías optan por “reducir costes fijos de forma permanente, cerrar líneas de negocio menos rentables y concentrarse en actividades de mayor valor añadido”, un proceso que acaba afectando directamente al empleo.
Aunque los ajustes de plantilla han sido históricamente una respuesta a momentos de crisis, Sáez advierte de que el mercado laboral atraviesa ahora un cambio más profundo. “La digitalización, los nuevos modelos de negocio o la automatización de procesos provocan cambios estructurales que obligan a las compañías a adaptarse”, señala. En este escenario, sectores como el comercio, la logística, la banca o las telecomunicaciones concentran buena parte de los ERE por la combinación de presión de costes, avances tecnológicos y nuevos hábitos de consumo. Para la experta, la clave no está solo en el ajuste, sino en cómo se gestiona: “Las personas hacemos las compañías, y no cuidarlas en estos procesos tiene un impacto claro en el compromiso, la productividad y también en la cuenta de resultados (7,7 millones de euros por cada 1.000 empleados)”.
Desde los sindicatos no observan una gran tendencia al alza, al menos con los datos actualmente disponibles y señalan que las cifras están por debajo de ciclos expansivos anteriores. “Puede que en 2026 [el impacto] sea un poco más fuerte, porque Telefónica ha sido el doble que hace dos años, pero no vemos una generalización“, señala Raúl Olmos, adjunto a la secretaría de Acción Sindical en Comisiones Obreras.
En cualquier caso, Olmos destaca la importancia de minimizar el impacto de estos procesos, apostando por recualificaciones, formación y reorientación de la actividad antes que despedir. Asimismo, destaca que es habitual que se reduzca el número de afectados de forma significativa cuando empiezan las negociaciones.





