El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intervenido este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, participando en una mesa redonda sobre la seguridad transatlántica.
Sánchez es el primer jefe del Ejecutivo español que participa en esta conferencia, una cita anual de la geopolítica que se celebra desde 1963. En su primera intervención, ha advertido que “el rearme nuclear no es el camino a seguir para evitar el conflicto entre naciones” ni para protegerse de “la amenaza real” que supone el presidente ruso Vladímir Putin.
El líder socialista ha hecho hincapié en que los riesgos y los costes “pesan más que los beneficios para la paz” y ha utilizado una cita del expresidente estadounidense Ronald Reagan: “Una guerra nuclear no se puede ganar“.
Para Sánchez no es cuestión de “izquierda o derecha” y ha alertado que a día de hoy, “está cambiando la marea” y las potencias mundiales “están olvidando los errores del pasado“. En conjunto, están gastando más de 11 millones de dólares cada hora en ellos., ha señalado. Y los expertos, ha continuado, estiman que solo Estados Unidos invertirá 946.000 millones de dólares en armas nucleares durante la próxima década, “una cantidad suficiente para erradicar la pobreza extrema en el mundo”.
A esta tesitura, Sánchez ha añadido la sombra de la IA que se puede cernir sobre el armamento nuclear y ha pedido “humildemente” poner freno al rearme nuclear: “Se lo ruego, impidan el lanzamiento de una nueva carrera armamentística“.
“España ha triplicado su gasto”
Sánchez ha asegurado que España “ha triplicado su gasto y duplicado el número de tropas desplegadas”. Ha pedido construir un auténtico ejército europeo, en el que “España colaborará con lo que haga falta”. En definitiva, Sánchez ha insistido en que “el rearme que más necesitamos en el mundo es un rearme moral, invirtamos en los valores de la solidaridad, la empatía y la cooperación que nos han traído hasta aquí. Centrarnos en cuánto gastamos juntos y (…) fortalecer el pilar europeo dentro de la OTAN”.
Desde este viernes y hasta el domingo participan unos 200 representantes de gobiernos de 120 países, y este año el evento se desarrolla en un ambiente de división entre Europa y Estados Unidos, cuyo secretario de Estado, Marco Rubio, es uno de los participantes en la Conferencia.
En el panel en el que interviene Sánchez para analizar diversos aspectos de la seguridad transatlántica, están presentes también, entre otros, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen (después de toda la polémica existente por las pretensiones de Estados Unidos sobre Groenlandia), y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb.
El finlandés, en una respuesta velada a la primera intervención de Sánchez, ha señalado que se unieron a la OTAN para ser un “proveedor de seguridad, no un consumidor“, hablando de forma clara sobre la importancia de gastar más en Defensa. Tanto él como Frederiksen han pedido hacer más para frenar a Putin y darle más armas a Ucrania: “No podemos combatir con un brazo atado a la espalda“.
En este sentido, Sánchez ha pedido que “tenemos que hacer más, hacer frente a la realidad, ampliar la Unión Europea (incluyendo a Ucrania), realizar reformas internas y aumentar la competitividad económica“.
“Ven el proyecto de la UE como una amenaza”
Ante el distanciamiento entre Estados Unidos y Europa durante la actual administración de Donald Trump, Sánchez, uno de los líderes más críticos con el presidente estadounidense, ha venido defendiendo el reforzamiento del vínculo transatlántico, pero sin que eso suponga ningún tipo de “vasallaje” ante el país norteamericano.
Al respecto, Sánchez ha lamentado que hay personas en Estados Unidos que “ven el proyecto de la Unión Europea como una amenaza”, cuando en realidad es “un bien para la paz global”.
Ha llegado a asegurar que “algunos querrían ver una UE más fragmentada”, pero Sánchez está convencido de que todos los países “están trabajando a favor de una UE más fuerte“.





