El Gobierno de Cuba negó las acusaciones de la Administración Trump sobre su apoyo o financiación a organizaciones terroristas o que la isla albergue bases militares de otros países, un argumento con el que Washington fuerza a la isla a llegar a un acuerdo amenazando con imponer aranceles a todo país que suministre petróleo a La Habana. «Cuba declara categóricamente que no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas. Nuestro país mantiene una política de tolerancia cero frente a la financiación del terrorismo y el lavado de dinero, y está comprometido con la prevención, detección y enfrentamiento de actividades financieras ilícitas», señaló en un comunicado., informa Europa Press.
El Ministerio de Exteriores cubano, que condenó el terrorismo «de manera inequívoca», defendió que «cualquier interacción pasada que haya involucrado a personas posteriormente designadas como terroristas ocurrió únicamente en contextos humanitarios limitados, vinculados a procesos de paz reconocidos internacionalmente, a solicitud de sus respectivos gobiernos, de manera plenamente transparente». En la misma línea, negó que la isla albergue «bases militares o de inteligencia extranjeras» y manifestó su rechazo a ser considerada como «una amenaza para la seguridad de EE UU». «Tampoco ha apoyado ninguna actividad hostil contra ese país», agregó después de reafirmar su compromiso de cooperar con las autoridades de EE UU así como de otros Estados en aras de «fortalecer la seguridad regional e internacional».
Aseguró su disposición a «reactivar y ampliar la cooperación bilateral con EE UU para hacer frente a amenazas transnacionales compartidas», citando la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, la prevención del blanqueo de capitales, la trata de personas y cuestiones de ciberseguridad. «Cuando ha existido voluntad de las partes, se ha podido avanzar en estos frentes», se declaró desde el Ministerio dirigido por Bruno Rodríguez, pero se incidió en que Cuba no renunciará «jamás a la defensa de su soberanía y la independencia». Sí se remarcó que ambos pueblos «se benefician del compromiso, la cooperación conforme a la ley y la coexistencia pacífica». Declararon que «Cuba reafirma su disposición a mantener un diálogo respetuoso y recíproco, orientado a resultados tangibles con el Gobierno de EE UU, basado en el interés mutuo y el Derecho Internacional».
Estas palabras llegan después de que Trump señalara a Cuba como «una nación fallida» que atraviesa una crisis «humanitaria» que solo irá a peor puesto que no tiene a Venezuela de apoyo. «Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba» dijo el domingo. Añadió que su prioridad es que se atienda a las personas que están en EE UU y que»fueron tratadas horriblemente por Cuba».





