El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, sostiene que Europa debe integrar su industria de defensa para dotarse de capacidades propias de disuasión “sin depender de terceros” e incluso “avanzar hacia un ejército europeo”.
En una entrevista con Efe, el jefe de la Diplomacia española enmarca esta apuesta en el actual contexto global y afirma que, con la intervención de Estados Unidos en Venezuela o las amenazas sobre Groenlandia —territorio danés—, se está produciendo “sin ninguna duda” un intento de modificar las reglas del orden internacional. Ante ese escenario, defiende que Europa debe tomar conciencia de “su propia fuerza”, reafirmar sus principios y mantener dos líneas rojas: impedir que la guerra se normalice en el continente y “no usar nunca la coerción como herramienta de política exterior”.
Albares reitera el apoyo de España a Ucrania, reivindica el respeto a su soberanía e integridad territorial y se muestra dispuesto a participar en una eventual misión de paz en el futuro. A la advertencia de Moscú de que interpretaría un despliegue internacional como una amenaza, replica que “la única amenaza para Ucrania y para la seguridad de Europa son precisamente las tropas rusas en Ucrania” y añade que “ni Ucrania, ni la UE, ni la OTAN han sido nunca una amenaza para Rusia”.
El ministro también subraya que Europa no debe “resignarse” ante Estados Unidos. Tras “décadas de una alianza sólida” entre Washington y Bruselas —basada, dice, en valores comunes y beneficiosa para ambas partes—, lamenta que el actual Gobierno estadounidense, el de Donald Trump, defienda “otros postulados”. Frente a esa actitud, insiste, la respuesta europea pasa por mantener firmeza y cohesión.
En esa misma línea, Albares vincula a quienes pretenden erosionar el orden internacional con los que, a su juicio, buscan “desmoronar el proyecto europeo”, y sitúa en ese bloque a las fuerzas de extrema derecha, también en España, a las que acusa de intentar “debilitar” la UE y “resquebrajar la democracia”. Con todo, asegura que, para la mayoría de los habitantes del planeta, “la gran esperanza es Europa”, por su capacidad —dice— de convertir su potencia económica en peso político y “sentarse con fuerza en la mesa de los grandes poderes”.
Sobre Groenlandia, evita valorar la falta de una respuesta contundente del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ante las pretensiones de Estados Unidos sobre un territorio de un país miembro como Dinamarca. En cualquier caso, no contempla que las amenazas de Trump deriven en una ruptura de la Alianza Atlántica: “No lo barajo ni como hipótesis”, afirma, antes de recalcar que solo los groenlandeses y los daneses pueden decidir sobre la soberanía y la integridad territorial del país.
En cuanto a Naciones Unidas, Albares afirma que la ONU es “más necesaria que nunca”, aunque admite que debe “actualizar su funcionamiento”. “Hay que adaptar quién se sienta en la mesa, pero nunca los objetivos ni las reglas del juego”, señala, en una alusión implícita al Consejo de Seguridad, donde recuerda que Rusia mantiene su condición de miembro permanente pese a haber iniciado en 2022 la invasión de Ucrania.
Por último, tras recordar que a finales de este año la ONU debe elegir nuevo secretario general y que, según apunta, por turno correspondería a Latinoamérica, defiende que sea por fin una mujer y asegura que esa será la posición que reclamará el Gobierno de España.





