El desahucio de una anciana desata una histórica ola de acampadas y protestas por la vivienda en toda España

Una masiva ola de indignación social recorre la geografía española con movilizaciones multitudinarias y acampadas indefinidas en las principales plazas del país. La chispa que detonó las protestas, coordinadas por colectivos como el Sindicato de Inquilinas, fue el dramático desahucio de María del Carmen Abascal, una mujer de 87 años que fue sacada en camilla por la policía tras vivir siete décadas en su hogar del centro de Madrid debido a una subida abusiva del alquiler.

El caso de “Maricarmen” se ha convertido en el símbolo de un malestar estructural. En la madrileña Puerta del Sol, alrededor de un millar de manifestantes mantiene un campamento con cientos de tiendas de campaña frente a la sede de la Presidencia regional. La protesta ya se ha replicado con fuerza en los centros neurálgicos de ciudades como Barcelona, Sevilla, Málaga, Cádiz, Palma de Mallorca y Las Palmas, donde los ciudadanos exigen el fin de la especulación inmobiliaria.

Claves del estallido social:

  • Los detonantes: Los manifestantes claman contra los precios de los alquileres —que se han incrementado un 80% en la última década—, la proliferación de pisos turísticos y la falta de vivienda pública.
  • Principales demandas: Los colectivos civiles exigen la paralización total de los desahucios de familias vulnerables, una regulación estricta a los “fondos buitre” y la implementación de una huelga general de alquileres si las administraciones no intervienen el mercado de inmediato.
  • Impacto político: El estallido en las calles coincide con el colapso parlamentario en el Congreso. La presión de las movilizaciones precipitó que el Gobierno de Pedro Sánchez intentara aprobar de urgencia dos decretos de vivienda, cuya posterior caída este viernes ha dejado al país al borde del adelanto electoral.

Las organizaciones sociales han advertido que las acampadas en las plazas principales no se levantarán hasta que se adopten medidas reales que garanticen el derecho constitucional a una vivienda digna.

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