La Guardia Civil mantiene abiertas todas las opciones en la investigación sobre el origen del accidente de Adamuz, en el que analiza posible falta de mantenimiento pero no descarta tampoco que pudiera ser un “sabotaje” o una actuación “terrorista” y para ello ha preguntado a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) si el laboratorio que todavía está buscando para analizar los distintos elementos de la vía que custodia del lugar del siniestro disponen de “capacidad técnica para determinar la presencia de trazas mecánicas” que indiquen “el uso de alguna herramienta para el corte o de sustancias explosivas o corrosivas”.
Esta es una de las posibilidades que de momento la policía judicial del Instituto Armado mantiene abiertas para determinar responsabilidades penales del accidente de Adamuz y que expone en el primer informe que el pasado 5 de febrero entregó al juzgado de Montoro (Córdoba) encargado de la instrucción de la causa por el suceso que el mes pasado dejó 46 fallecidos y más de un centenar de heridos. Entre ellas también comtempla la posibilidad de la “falta de prevención”, también en “medidas de supervisión”, que “impidió detectar la presencia de algún riesgo
En el documento, al que ha tenido acceso este periódico, la Guardia Civil señala que la cuestión de las causas “sigue sin resolverse” porque todavían quedan comprobaciones que hacer, como la inspección de las cajas negras del tren Iryo y el Alvia de Renfe implicados y que ni la CIAF ni los investigadores policiales han podido hacer porque sigue bajo custodia judicial. En todo caso, la Guardia Civil mantiene “distintas líneas de investigación” entre las que figura el “problema de infraestructuras ferroviarias” en sus distintas modalidades, debido a “un carril o riel de carril defectuoso” o “una soldadura defectuosa” y la posibilidad del “sabotaje”, así como un problema del tren Iryo.
También cita como posible causa el fallo humano, la posibilidad a la que el informe da menos pábulo porque el maquinista del Iryo dio negativo en pruebas de alcohol y drogas. Aunque todavía no se han podido hacer “pruebas de toxicología” al maquinista del Alvia, fallecido en el accidente, la Guardia Civil se basea en información de registrador técnico de Renfe y testificales del centro de control en Madrid que “no indican, a priori, ninguna actuación anómala, negrligente o imprudente”.
Análisis sobre presencia de “sustancias explosivas”
“No se puede, a fecha actual, descartar este supuesto, a falta de recabar la información pertinente”, dice la Guardia Civil sobre la posible causa de la “actuación de sabotaje o terrorista”. Para esclarecerla, ha pedido a la CIAF que el laboratorio donde va a inspeccionar los rieles y soldaduras que retiró del lugar del accidente tenga “capacidad técnica” para “determinar la presencia de trazas mecánicas”.
Como asume que lo que no podrá hacer es determinar la “presencia de sustancias explosivas o corrosivas”, esto es algo que los investigadores han solicitado al Área Química del Laboratorio de Criminalística de la Dirección General de la Guardia Civil.
Distintas posibilidades de “problemas de infraestructuras”
En todo caso, esta es solo una de las varias posibles causas que cita el informe, que se detiene especialmente en la primera, relativa a que el accidente de Adamuz pudo deberse a “un problema de infraestructuras ferroviarias”, “teniendo en cuenta que se produjo la roturad de un riel y de la soldadura”.
A diferencia de la CIAF, que se inclina por la soldadura, la Guardia Civil señala que “hasta la fecha” no son “capaces de de determinar si fue la rotura del riel quien dio lugar a la de la soldadura o viceversa”.
En todo caso, apunta a varias posibilidades, un “carril o riel de fabricación defectuoso” en el carril sentido Madrid, por el que circulaba el Iryo que descarriló y que tenia la inscripción “ENSIDESA” del año 2023.
Otra opción es que el descarrilamiento fuera por una “soldadura defectuosa” en ese punto del riegl anterior. Para avertiguarlo ha pedido “la filiación de los operarios que llevron a cabo la soldadura de los rieles afectados”, así como otros documentos, incluidas las fotografías en poder del sindicato CGT, que semanas después del accidente denunció que Adif había incumplido la normativa sobre distancia entre soldaduras en la vía y que el gestor de la infraestructura desmintió.
La tercera posibilidad que menciona la Guardia Civil dentro de la posible causa relativa a un problema de la infraestructura es “el estado general del conjunto consistente en traviesas, balastro, carril, clips y soldaduras”. Para determinar esto último, la Guardia Civil solicitó “información y documentación relativa a la licitación de las obras” de renovación de este tramo de Adamuz, dentro de la más amplia de la línea Madrid-Sevilla, sobre la empresa que “asume la actuación”, de la que fue “ejecutora final” y de la “encargada de la última actuación sobre el tramo donde se ha producido el accidente”, dice el informe.
Aunque las encuadra en la categoría de “otras causas aún no determinadas” entre las qu también se encuentra el eventual sabotaje, la Guardia Civil también mantiene abiertas líneas de investigación que relaciona con el estado de la infraestructura. Son la “falta de prevención” también en “medidas de supervisión” que “impidió detectar la presencia de algún riesgo en la vía” y también incluye “una mala ejecución en la soldadura”, bien por el soldador, por un “inadecuado kit de soldaura”.
La posibilidad del Iryo o trenes que pasaron antes
Aunque el tren Iryo era nuevo y había superado una revisión cuatro días antes del accidente, la Guardia Civil también mantiene abierta la línea de investigación relativa a que el accidente de Adamuz estuviera causado “con ocasión de la circulación del tren implicado o anteriores, debido a algun incidente con la estructura del propio tre, como la caída de una pieza o enganche con infraestructura ferroviaria”.
Para ello, solicitó a Iryo el “último informe de inspección técnica” y “toda la documentación relacionada”, un trámite que está “a falta de respuesta”.
Igual que la CIAF, la Guardia Civil sigue a la espera de poder inspeccionar las cajas negras del Iryo y del Alvia, algo que también está “pendiente de autorización” por parte de la jueza.





