El récord de recaudación tributaria lleva el déficit al 2,2% del PIB, el mínimo en 18 años

Las cifras récord de recaudación fiscal han facilitado que el déficit público caiga a su nivel más bajo en 18 años. Los datos definitivos de 2025, que el Ministerio de Hacienda ha publicado este martes, reflejan que las arcas públicas ingresaron vía impuestos 325.356 millones de euros el año pasado, lo que implica un aumento del 10,4% (30.622 millones más) que supera incluso el que se vio en 2024.  

Con estos mimbres, las administraciones públicas españolas concluyeron 2025 con un déficit presupuestario —la diferencia entre lo que ingresaron y lo que gastaron en el año— de 36.780 millones de euros. Una cifra que equivale al 2,18% del PIB generado por la economía española el año pasado. De esta forma, España cumple con la meta pactada con la Comisión Europea (2,5% del PIB) y ha llevado el saldo en las cuentas públicas a su nivel más bajo desde el año 2007, cuando alcanzó un superávit del 1,9% del PIB impulsado por el boom recaudatorio de la burbuja inmobiliaria. 

El auge de recaudación fiscal actual se produjo en un momento de crecimiento económico notable, donde el empleo siguió creciendo a gran ritmo. También en un año en el que el grueso de las rebajas fiscales adoptadas después de la guerra en Ucrania fueron revertidas y en el que, una vez más, la progresividad en frío en el IRPF siguió aumentando los tipos efectivos que se pagan por este impuesto sin que los salarios reales hayan crecido sustancialmente. 

Los impuestos que más contribuyeron al auge recaudatorio fueron el IRPF, que regó con 142.466 millones la hacienda pública, y el IVA, que supuso unos ingresos de 99.532 millones de euros (8.991 millones más). También se incrementó la recaudación en Sociedades (42.266 millones, un 8,1% más) y en los impuestos especiales (23.083 millones, un 4,3% más). 

9.000 millones menos de déficit

En términos brutos, la administración pública ha reducido el agujero en las cuentas en 8.811 millones de euros, o lo que es lo mismo, un 19% en comparación con la cifra registrada en 2024. En términos de PIB —la referencia que realmente importa a Bruselas— la reducción del déficit ha sido de siete décimas: del 2,9 al 2,2%. 

No obstante, hay que tener en cuenta que la cifra no incluye el gasto motivado por la DANA de Valencia, que no computa a efectos de las reglas fiscales, pero sí va a parar a la deuda pública. Teniendo en cuenta este desembolso, la cifra de déficit habría ascendido al 2,4%, todavía dentro de los límites del 2,5% que permitía la UE. 

Se trata del sexto año consecutivo en el que el país mejora la salud de sus cuentas públicas después de acumular dos grandes crisis fiscales de las que nunca ha llegado a recuperarse. La gran crisis financiera de 2008 disparó la deuda pública al entorno del 100% del PIB y la pandemia la elevó aún más, hasta situarla en el 120%. 

La fuerte recuperación económica que se ha vivido desde entonces ha permitido reducir el pasivo nacional, de nuevo, al 100% del PIB, tal como ha confirmado este martes el Banco de España. Sin embargo, la factura de los intereses que se paga por atender a esta deuda es cuantiosa. Tanto es así que el déficit que registran las cuentas públicas españolas se debe ya, exclusivamente, al pago del coste de la deuda. 

España registró el año pasado su primer superávit primario —la diferencia entre ingresos y gastos, pero sin tener en cuenta los intereses de la deuda—  desde el año 2007. El saldo favorable fue de 3.534 millones de euros (un 0,21% del PIB). Dicho de otro modo: si España no tuviera deuda pública, los ingresos en tributos, tasas, cotizaciones… superarían en más de 3.500 millones el gasto público. 

El cierre de año con un déficit del 2,2% sobre el PIB deja a España en un buen punto de partida para cumplir el objetivo de 2026, que está fijado en el 2,1% del PIB. Sin embargo, la incertidumbre que ha generado la guerra en Irán hace muy difícil prever cómo puede evolucionar la situación. Por el momento, el Ejecutivo ha destinado ya 5.000 millones de euros —ya sea en gasto o pérdida de ingresos— a sufragar medidas de apoyo económico. Una cifra que podría ampliarse aún más si el conflicto se agrava o se prolonga durante el resto del año. 

El Estado y la Seguridad Social mejoran

Si se baja al nivel de detalle, la reducción del déficit ha recaído fundamentalmente sobre los hombros de la administración central y, en menor medida, sobre las cuentas de la Seguridad Social. Así, el Estado central cerró con un desequilibrio del 1,9% del PIB (siete décimas menos que en 2024, sin incluir el gasto DANA). Mientras que la Seguridad Social estrechó su déficit desde el 0,5% del PIB al 0,3% (dos décimas menos). Una cifra sin precedentes desde el año 2011.

En el otro lado del espectro, las comunidades autónomas empeoraron ligeramente sus balances y elevaron su déficit del 0,2 al 0,3% del PIB el año pasado. Mientras que las entidades locales (ayuntamientos, diputaciones, cabildos…) redujeron su superávit del 0,5 al 0,3% del PIB. 

Dentro del bloque regional, solo cuatro comunidades mejoraron sus balances: Cataluña, Comunidad Valenciana, Navarra y País Vasco. En el sector autonómico hubo ocho territorios que cerraron 2025 con superávit: Navarra (2%), Asturias (0,5%), Cantabria (0,3%), Galicia (0,2%), Andalucía (0,1%), Baleares (0,1%), Canarias (0,1%) y País Vasco (0,1%). En el bloque de las que cerraron en negativo aparecen Extremadura (-0,1%), Castilla-La Mancha (-0,1%), Castilla y León (-0,3%), Madrid (-0,3%), Aragón (-0,4%), Cataluña (-0,5%), La Rioja (-0,5%), Comunidad Valenciana (-1,5%) y Murcia (-1,6%).

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