La industria española podría sumar nuevos 44.200 millones de euros al PIB nacional si los proyectos para construir centros de datos, nuevas fábricas y nuevos proyectos relacionados con las energías renovables que esperan tener garantizado el suministro eléctrico terminan viendo la luz en los próximos años. Se sitúan en casi todas las comunidades —a excepción de Castilla y León y las islas— y son de muy distinta naturaleza, desde una fábrica de metanol renovable en Asturias hasta otra de productos cerámicos en La Rioja, pasando por los grandes valles de hidrógeno renovables proyectados en Andalucía o centros de datos en la Comunidad de Madrid.
En los últimos años, el llamado “apetito inversor” extranjero por España para aprovechar los competitivos precios de la electricidad que ofrece la generación renovable ha estado acompañado por el misterio en torno a cuántos eran estos proyectos, de qué naturaleza o dónde se ubicarían. En parte, alimentado por el que hecho de que en ocasiones los mismos inversores han estado llamando a las puertas de distintos gobiernos autonómicos a la búsqueda de las mejores condiciones, lo que llevaba a duplicar o triplicar su número real.
En este escenario, Deloitte ha elaborador un mapa en base a informaciones aparecidas en “prensa especializada” y en su sistema de vigilancia del mercado que ha incluido el el informe que presentó este jueves en la sede de la CEOE para defender el beneficio que tendría para la industria española la prórroga de la vida útil de todas las centrales nucleares más allá de 2035, el año que está previsto que cierre la última de acuerdo con el calendario de cierre vigente.
La consultora considera que tal decisión permitiría a la industria ahorrarse unos 1.400 millones de euros anuales en costes energéticos porque la generación nuclear contribuirá para 2035 a abaratar la electricidad en el mercado mayorista unos 14 euros/MWh, y apuntaba que este ahorro de costes tendría consecuencias también en el empleo, que redundaría en beneficios que sobre todo se dejarían notar en las cuatro comunidades donde más industria hay, Cataluña, País Vasco, Andalucía y Comunitat Valenciana que, salvo en el caso vasco, subrayaba tienen centrales nucleares cerca, bien en su propio territorio como las catalanas de Ascó y Valdellós o la valenciana de Cofrentes, o cerca, como la extremeña de Almaraz en el caso de Andalucía.
De cara al futuro y sin dejar de defender la generación de electricidad en los siete reactores nucleares activos en España para que la industria pueda ser realmente competitiva, el informe de Deloitte hacía una reconfiguración geográfica en función de dónde se ubican nuevos proyectos por el desarrollo de “industrias emergentes, instalación de centros de datos y la producción de combustibles renovables“. En total, Deloitte calcula que podrían aportar 44.200 millones de valor añadido bruto industrial en un panorama en el que, por ejemplo, las grandes comunidades industriales actuales. Cataluña y País Vasco, de momento se irían de vacío en cuanto a estos nuevos proyectos.
Del hidrógeno y el metano verde a los datos y las baterías
Los más grandes, por su mayor valor añadido bruto industrial, son los grandes valles de hidrógeno renovable que están proyectados en Andalucía, con un valor añadido estimado de 1.500 millones cada uno. Una está proyectada en Palos de la Frontera (Huelva) y otra, en San Roque (Cádiz). También en Andalucía, el informe reseña los 450 millones de valor añadido bruto industrial que aportaría la explotación minera de zinc, plomo y cobre en el norte de la provincia de Huelva.
A menor escala, Murcia está previsto que albergue otra gran planta de hidrógeno verde, el Cartagena Large Electrolyzer, a la que la consultora atribuye un valor añadido brito de 340 millones.
Como Andalucía, Extremadura concentrar otros tres proyectos, que también destacan por la riqueza industrial que se les estima. Así, se prevé que los centros de datos en esta comunidad podrían suponer 15.000 millones, otros 800 millones una fábrica de cátodos de batería y otros 730 la fábrica de diamantes sintéticos proyectada en la provincia de Trujillo y que tiene al actor Leonardo DiCaprio entre sus accionistas.
La fábrica de baterías que ya ha empezado a construirse en Sagunto, en la Comunitat Valenciana, podría generar 10.000 millones de riqueza industrial y la planta de baterías de automóvil proyectada en Zaragoza, otros 4.100 millones. Uno de los dos proyectos anunciados en Castilla-La Mancha es una fábrica de SAF, de combustible renovable para aviación, que producirá una riqueza industrial estimada en 4.000 millones, a los que se suman centros de datos en esta misma región, por 750 millones.
Justo por debajo de los 1.000 millones, Deloitte calcula que los centros de datos proyectados en la Comunidad de Madrid crearán riqueza por 930 millones, aunque el proyecto de este tipo que tiene mejores expectativas por cuanto al valor añadido bruto industrial es los que configuran el Proyecto Altamira, en Cantabria, y que podrían generar 3.600 millones.
En Asturias está anunciada la construcción de una fábrica de metanol renovable que podría alcanzar un valor añadido de 250 millones y otra en Galicia, de la que se espera una generación de riqueza de otros 190 millones.





