Solo quedan dos semanas para que entre en vigor el nuevo sistema de control de fronteras que impone la UE y en el Campo de Gibraltar se temen lo peor. La falta de transparencia, marca de la casa del Ministerio de Exteriores, se ha sumado a la ausencia total de movimiento sobre el terreno y han cundido los nervios. Por fin esta semana se ha sabido que el Gobierno está tratando de acelerar para evitar el caos que se vislumbra en el horizonte.
El pasado martes el Consejo de Ministros aprobó un plan por la vía de urgencia por más de dos millones de euros para realizar las obras necesarias, una situación que tachan de “excepcional y sobrevenida” y ante la que “es imprescindible actuar de manera inmediata por necesidades de la defensa nacional”.
La falta de previsión resulta inexplicable, dado que, tal y como se recoge en la referencia del Consejo de Ministros, las negociaciones sobre el estatus final de la ex colonia concluyeron el 12 de diciembre de 2025.
“Teniendo en cuenta la situación descrita en los antecedentes expuestos, se estima que se da una situación como consecuencia de la retirada de la valla y la imposibilidad de control de bienes y personas a través del aeropuerto si no se asegura la operatividad en las fechas indicadas. Adicionalmente, se considera que existiría un grave peligro para la seguridad si se pone en marcha el señalado esquema Schengen sin la realización de las correspondientes obras y adecuaciones de espacios”, continúa la citada referencia.
La realidad es que no se va a llegar con todo al día 10 de abril, fecha de entrada en vigor del nuevo sistema europeo. Ya se sabía que las primeras medidas serían “provisionales” a falta de las infraestructuras definitivas, tal y como adelantó LA RAZÓN. Tanto en el tráfico rodado, donde están previstos dos carriles de entrada y salida, como en los controles del puerto y aeropuerto, que son la verdadera madre del cordero.
Gibraltar: el Gobierno acelera para evitar el caos que amenaza a la frontera
España podría pedir una prórroga a la UE en la aplicación del nuevo sistema de control


Creada: 26.03.2026 02:00
Última actualización: 26.03.2026 02:00
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Solo quedan dos semanas para que entre en vigor el nuevo sistema de control de fronteras que impone la UE y en el Campo de Gibraltar se temen lo peor. La falta de transparencia, marca de la casa del Ministerio de Exteriores, se ha sumado a la ausencia total de movimiento sobre el terreno y han cundido los nervios. Por fin esta semana se ha sabido que el Gobierno está tratando de acelerar para evitar el caos que se vislumbra en el horizonte.
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El pasado martes el Consejo de Ministros aprobó un plan por la vía de urgencia por más de dos millones de euros para realizar las obras necesarias, una situación que tachan de “excepcional y sobrevenida” y ante la que “es imprescindible actuar de manera inmediata por necesidades de la defensa nacional”.
La falta de previsión resulta inexplicable, dado que, tal y como se recoge en la referencia del Consejo de Ministros, las negociaciones sobre el estatus final de la ex colonia concluyeron el 12 de diciembre de 2025.
“Teniendo en cuenta la situación descrita en los antecedentes expuestos, se estima que se da una situación como consecuencia de la retirada de la valla y la imposibilidad de control de bienes y personas a través del aeropuerto si no se asegura la operatividad en las fechas indicadas. Adicionalmente, se considera que existiría un grave peligro para la seguridad si se pone en marcha el señalado esquema Schengen sin la realización de las correspondientes obras y adecuaciones de espacios”, continúa la citada referencia.
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La realidad es que no se va a llegar con todo al día 10 de abril, fecha de entrada en vigor del nuevo sistema europeo. Ya se sabía que las primeras medidas serían “provisionales” a falta de las infraestructuras definitivas, tal y como adelantó LA RAZÓN. Tanto en el tráfico rodado, donde están previstos dos carriles de entrada y salida, como en los controles del puerto y aeropuerto, que son la verdadera madre del cordero.
Fuentes bien informadas aseguran que “lo más probable es que España pida a la UE una prórroga en la aplicación del nuevo sistema de entrada” para evitar el descontrol. “Lo más importante es que funcione el mecanismo en el aeropuerto porque es lo que permitirá que en la frontera terrestre no haya controles”.
El propio alcalde de La Línea, Juan Franco, lamentó ayer en un comunicado “la nula información” aportada desde el Gobierno de España pese a ser un proyecto que se ejecuta en su término municipal y sobre el que, según dijo, “desconocen su contenido, afección sobre espacios municipales o si necesitará de autorizaciones o licencias”.
El mutismo de todo el proceso hace imposible saber, a dos semanas de la fecha clave, si reinará el caos que, precisamente, se trata de evitar con un acuerdo que aún no se ha firmado. Se desconoce también dónde será la rúbrica del texto que conocimos en castellano hace apenas dos semanas, aunque algunas fuentes barajan el día 30 como el más probable. Hasta principios de 2027 no será ratificado por el Parlamento europeo.




