Las agresiones físicas contra el colectivo LGTBI+ se triplican en España desde 2024

Más de la mitad de las personas LGTBI+ ha sufrido algún acto de odio durante el último año y cuatro de cada diez han sido víctimas de acoso en redes sociales. Así lo revela el estudio Estado del Odio 2026, elaborado por la FELGTBI+ junto al Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP-CSIC) y presentado este jueves. El informe destaca además que la prevalencia de agresiones físicas ha aumentado del 7% en 2024 al 22% en 2026.

Según esta investigación inédita, elaborada a partir de una muestra de 800 entrevistas, los datos entre 2024 y 2026 muestran un aumento sostenido de distintas formas de violencia y discriminación. En ese periodo, la prevalencia del acoso ha pasado del 20% al 36%, mientras que la discriminación ha aumentado del 23% al 29%.

El informe también señala que el 54% de las personas LGTBI+ ha sufrido algún acto de odio, ya sea presencial u online, en el último año. El 22% ha sido víctima de una agresión física.

Los datos concluyen que la mitad de las personas LGTBI+ víctimas de actos de odio han sufrido estos episodios más de tres veces en los últimos cinco años. Según la responsable de investigación de la Federación Estatal LGTBI+, María Rodríguez, “este patrón sugiere que estos episodios no constituyen hechos aislados, sino experiencias repetidas a lo largo del tiempo”.

El odio impacta con más fuerza en los más vulnerables

“El odio afecta de manera más intensa a las personas LGTBI+ en mayor situación de vulnerabilidad, como son las personas trans, las jóvenes, quienes han alcanzado menor nivel educativo, quienes disponen de menores ingresos o aquellas que presentan otras interseccionalidades, como las personas racializadas o las que tienen alguna discapacidad”.

Por su parte, Laura Morales, profesora de investigación del IPP (CSIC) y coautora del informe, destaca que “los resultados indican que el odio tiene efectos individuales y sociales considerables”: “Afecta de manera significativa al estado emocional de las personas LGTBI+, que experimentan mayores niveles de sintomatología depresiva, ansiedad o estrés, apatía, soledad, rabia o enfado y miedo”. 

Además, destaca que es un factor relevante que conduce a las personas LGTBI+ al sexilio —el abandono forzoso del lugar de residencia—, “independientemente del tamaño del municipio de residencia”.

Expertos alertan de un clima social que puede estar legitimando la violencia

A la experta le preocupa que la experiencia de situaciones de odio “se mantenga en niveles tan elevados en los últimos dos años, lo que puede apuntar a la existencia de un clima social y político que permite y legitima la violencia contra las personas LGTBI+”. “El riesgo es que estos niveles de odio puedan convertirse en estructurales si la acción pública de los poderes públicos no se dirige de manera eficaz a combatirlo”, añade.

Ante estos datos, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, ha incidido en la necesidad de la aprobación urgente de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad. “Si el odio avanza, la protección debe hacerlo a pasos más agigantados, porque solo así podremos frenar la violencia que viven cada día miles de personas”, ha indicado.  

Además, Iglesias solicita “una protección integral a las víctimas a través de recursos policiales y judiciales”. “Las cifras muestran que, ahora mismo, es insuficiente y, lejos de protegernos, seguimos estando expuestas a la violencia”, ha indicado.

El 74% de quienes denuncian violencia LGTBI+ vive experiencias negativas

Los datos del informe reflejan que quienes denunciaron vivieron un mayor número de experiencias negativas durante los procesos de denuncia (74%) que positivas (57%). A pesar de ello, las denuncias han aumentado considerablemente: en 2026 alcanzaron el 35%, lo que supone casi el doble respecto a 2024. 

“El colectivo busca ayuda, pero no la encuentra en los organismos públicos, sino en las entidades sociales”, denuncia la presidenta de la Federación. Así lo evidencian los datos: solo el 15% de las víctimas de odio acudió exclusivamente a la policía u otras autoridades, frente al 41% que recurrió a una organización LGTBI+ en busca de asesoramiento. Las mujeres, especialmente las lesbianas, son quienes menos denuncian.

Para María Rodríguez, responsable de investigación de la Federación Estatal LGTBI+, “resulta preocupante que aproximadamente la mitad de las personas LGTBI+ que experimentan situaciones de odio no las denuncien”. Algo que, según el estudio, se debe a la percepción de que las autoridades no son eficaces ni muestran suficiente disposición o formación para atender, tramitar y resolver estos casos. 

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