Los diplomáticos critican la “lamentable gestión” de Albares: “Esto va a terminar de enterrarlo”

Un profundo malestar recorre las filas de la carrera diplomática española ante lo que califican como una “lamentable gestión” por parte del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Diversas fuentes del sector exterior han endurecido sus críticas hacia el titular del departamento, advirtiendo de forma tajante que la acumulación de polémicas y decisiones políticas “va a terminar de enterrarlo” a nivel profesional e institucional.

La indignación de los funcionarios se ha intensificado a raíz de las recientes controversias que afectan directamente a la neutralidad y operatividad de las delegaciones en el extranjero. Entre las quejas principales destaca la gestión de la denominada “ley de nietos”, la cual ha colocado a la red consular en el epicentro de una intensa disputa política. La Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE), mayoritaria en el sector, ha denunciado públicamente el “oscurantismo” del Ejecutivo y ha alertado sobre la “sombra de duda” que estas medidas proyectan sobre la fiabilidad del censo electoral exterior (CERA).

A la polémica del censo se suma un malestar estructural por la “prolongada desatención” que sufre el Servicio Exterior del Estado. Los profesionales acusan al equipo de Albares de mantener una desconexión total con los funcionarios, agravada por una severa falta de recursos humanos y materiales, una sobrecarga laboral en los consulados y una creciente opacidad en el nombramiento de embajadores. Según denuncias previas de la ADE, un alto porcentaje de las jefaturas de misión se han cubierto de forma directa sin publicar debidamente las vacantes obligatorias.

Asimismo, miembros de la carrera diplomática critican la política de “silencio” e incomunicación impuesta desde el Palacio de Santa Cruz. Los afectados lamentan las restricciones ministeriales para mantener un contacto abierto y transparente con los medios de comunicación, argumentando que las directrices actuales buscan centralizar toda la atención en la figura del ministro, menoscabando las funciones técnicas e informativas de los funcionarios de carrera.

Hasta el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha evitado hacer declaraciones oficiales sobre este repunte de críticas internas, limitándose a defender el rigor de las actuaciones de la administración exterior. Sin embargo, el descontento soterrado entre los diplomáticos amenaza con debilitar la cohesión y la imagen de la política internacional de España.

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