Los niveles de pobreza se estancan en España y sube al 36,4%

El porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social apenas varió en 2025, situándose en un 25,7%, esto es, solo una punto porcentual menos que la proporción de españoles que se encontraban en esta situación en 2024. La última Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE) evidencia este jueves cierto estancamiento en los índices de exclusión social que, aunque casi todos mejoran, lo hacen de forma muy leve, sobre todo en comparación con la tendencia de los últimos años. 

Además, sube ligeramente el porcentaje de población que no puede cubrir gastos imprevistos: el 36,4% de los ciudadanos no hubiese podido afrontar con sus recursos un pago inesperado (como podría ser una reparación de un vehículo, algún tema de salud o una avería en casa) de haberlo necesitado. En 2024, esa tasa era 0,6 puntos inferior. 

La llamada tasa AROPE (población en riesgo de pobreza y exclusión social) es un indicador que mide varios componentes y que llevaba desde 2021 con bajadas significativas año a año. De 2023 a 2024, por ejemplo, se redujo más de un punto (del 26,5 al 25,8%). Sin embargo, en esta última edición, el INE muestra que apenas se ha bajado un 0,1 en un año. Esto se debe a que, pese a que dos de sus tres componentes mejoraron (la tasa de riesgo de pobreza relativa y la carencia material y social severa), el tercero de ellos, que mide la población con baja intensidad de empleo ni creció ni disminuyó respecto al año anterior. 

En concreto, el 19,5% de la población estaría en riesgo de pobreza (0,2 puntos menos), un indicador que no mide la pobreza absoluta, sino la desigualdad, es decir, cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. En cuanto a la carencia material y social severa, que mide la proporción de hogares que están privados de al menos siete ítems de una lista de 13 bienes y actividades considerados básicos (como no poder comer proteína al menos cada dos días, irse de vacaciones al menos una semana al año o mantener la vivienda a una temperatura adecuada), se sitúa en 2025 en el 8,1% de la población (0,2 puntos menos). 

La baja intensidad del empleo, no obstante, se mantiene en un 8% idéntico al de 2024, y que refleja el porcentaje de población en edad de trabajar que estuvo empleado menos del 20% de su potencial de trabajo durante ese año. 

Para Ruth Caravantes, responsable de Incidencia e Investigación de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-ES), los datos evidencian cierta “estabilidad”, puesto que las subidas y las bajadas tampoco son significativas. “Lo que tiene de positivo esta estabilidad es que no se está yendo a mayores cuotas de pobreza, pese a la situación y al contexto. Lo que tiene de negativo, es que la pobreza se queda estancada. Entonces sí que creemos que se necesitan medidas más ambiciosas si queremos erradicar la pobreza”, explica a 20minutosEn ese sentido, insiste en que el hecho de que más de una de cada cuatro personas esté en riesgo de pobreza o exclusión social en España es todavía un dato alarmante que debe abordarse. 

La vivienda, un factor de empobrecimiento

La vivienda, por ejemplo, juega un papel fundamental en esa reducción de la vulnerabilidad. “Se está convirtiendo en un factor de empobrecimiento constante”, subraya Caravantes, que señala que más del 40% de las personas que viven de alquiler en España están en situación de pobreza. “Es decir, que las personas en pobreza acceden más al alquiler que a la propiedad, como puede ser obvio; lo que pasa es que luego además tienen mayores para cubrir las necesidades materiales”, subraya, rescatando otro de los datos que publica este jueves el INE: un 17,8% de los inquilinos de alquiler sufren carencia material y social severa; y el 63% tiene dificultades para llegar a fin de mes (frente al 40% general). 

La encuesta muestra también que el ingreso medio por persona alcanzó los 15.620 euros en 2024 (incluyendo en el cálculo a todos los ciudadanos, también menores de edad), cifra un 5,5% superior a la registrada el año precedente, y que sí indicaría que la población ha ganado algo de poder adquisitivo, ya que en ese año el IPC era del 2,8%. No obstante, el 8,5% manifestó llegar a fin de mes con “mucha dificultad” (0,6 puntos más que el año anterior); y uno de cada tres no se pudo permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año (1,2 puntos menos). 

Por comunidades, Andalucía (34,7%), Castilla-La Mancha (34%) y la Región de Murcia (32,5%) son las que presentan una tasa AROPE más alta; frente a País Vasco (14,7%), Baleares (15,2%) y Navarra (16,5%) que son las regiones con mejores datos. 

Desciende la pobreza infantil

Los nuevos datos de la encuesta evidencian cierta mejora en las tasas de pobreza infantil, que siempre son las más acusadas y que aun así mantienen a España como el país de la Unión Europea (UE) con peores cifras, abocando a unos 2,7 millones de niños a esta situación de vulnerabilidad. La tasa AROPE del INE para la población de menos de 18 años se sitúa en el 33,8% en esta última edición, lo que significa una bajada de 0,8 puntos porcentuales respecto a las últimas cifras publicadas el año pasado. 

Igualmente elevada es la tasa de pobreza basada en ingresos entre la población infantil, que ha bajado menos de un punto hasta el 28,9%, frente al 17,8% del resto de la población adulta. Una situación que se agrava cuantos más niños haya en una familia. Si en los hogares con dos adultos sin niños, la tasa de pobreza es del 13,8%, en hogares de dos adultos y un niño o más, dicha tasa asciende al 22,5% (el 43,4% en el caso de hogares monoparentales). 

Un 15,5% de menores no pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada y un 5,6% no puede permitirse comer un plato de comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días. “Si bien los datos muestran una leve mejora, estas cifras siguen siendo alarmantes, especialmente en un contexto de avances económicos generales del país”, asevera Gabriel González-Bueno, especialista en políticas de infancia de UNICEF España, quien asegura que los datos muestran que “las políticas actuales destinadas a combatir la pobreza en la infancia no están teniendo el impacto necesario”.  

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