El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pronunció un contundente discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde cargó con dureza contra lo que definió como el avance de las “fuerzas reaccionarias” en el mundo. En una intervención de marcado perfil ideológico, el mandatario español tachó a ciertos líderes globales de “egoístas, ignorantes y crueles”, en lo que analistas internacionales consideran un mensaje velado hacia el expresidente estadounidense Donald Trump y una crítica directa al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Sánchez articuló su argumentación en torno a tres ejes conceptuales para describir las amenazas actuales al orden internacional:
- El egoísmo: Censuró a quienes conciben la geopolítica como un juego de suma cero donde el beneficio propio exige el perjuicio ajeno.
- La ignorancia: Reprobó a los líderes que desprecian la evidencia científica y eluden los mecanismos de cooperación multilateral.
- La crueldad: Calificó este rasgo como el más alarmante, vinculándolo de forma directa con la indiferencia ante las crisis humanitarias, con especial mención a la situación de la población civil en la Franja de Gaza.
Defensa del multilateralismo y agenda de reformas
Frente a las corrientes aislacionistas que propugnan el recorte de fondos internacionales, asociadas históricamente al movimiento de Donald Trump, el jefe del Ejecutivo español reivindicó el incremento de las partidas presupuestarias de España destinadas a la cooperación al desarrollo. Asimismo, desmarcó la política de su gabinete de las presiones externas de la OTAN, recordando la negativa de su gobierno a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB exigido en algunos foros de la alianza atlántica.
Finalmente, el presidente español trasladó al plenario de las Naciones Unidas una propuesta de reforma estructural del Consejo de Seguridad, orientada a la supresión definitiva del derecho de veto de las potencias miembros. En clave de gobernanza y equidad de género, Sánchez reclamó formalmente que la próxima persona elegida para ocupar la Secretaría General de la ONU sea una mujer procedente de Latinoamérica, con el fin de poner fin a ocho décadas de liderazgos masculinos en la cúpula de la organización.





