Putin afianza su poder en Rusia con un triunfo electoral inédito que apuntala su estrategia en Ucrania

Rusia Unida (RU), el partido del presidente ruso, Vladímir Putin, ha revalidado su mayoría en la Duma en las elecciones legislativas que se celebraron del 18 al 20 de septiembre. Así lo ha confirmado la Comisión Electoral Central (CEC), que da al partido oficialista 355 de los 450 escaños de la cámara baja del Parlamento ruso después de haber elevado el escrutinio hasta el 95%. Una cifra que supera con holgura la mayoría de 301 diputados que el Kremlin necesita para introducir reformas constitucionales, y que ya le permitió en 2020 reformar la Carta Magna para eliminar las cláusulas que impedían al presidente ruso presentarse a la reelección en 2024. Con estos nuevos resultados Putin podría perpetuarse en el poder hasta 2036.

Con el 57,83% de los votos, el apoyo a los oficialistas se traduce en 147 escaños, más 208 asientos por circunscripciones electorales (Rusia tiene un sistema mixto en el que la mitad de los escaños de la Duma se reparte por listas nacionales y la otra mitad por circunscripciones). Se trata del mejor resultado del partido en sus 25 años de historia, que había fijado su techo electoral en 2016 con 343 diputados, dos años después de la anexión de la península ucraniana de Crimea. Además, los nueve gobernadores de RU que concurrieron en los comicios regionales fueron reelegidos de manera directa o por las asambleas locales.

El récord lo marcó el temido líder checheno, Ramzán Kadírov, quien obtuvo un 99,85 % de los sufragios. Y todo ello a pesar de los problemas sociales y económicos que el país lleva arrastrando desde febrero de 2022, cuando se inició la guerra de Ucrania. De algún modo, estas cifras no hacen sino avalar la continuación de las hostilidades en el frente en unas elecciones a las que el propio Putin ha dado el significado de plebiscito para continuar el conflicto.

Por detrás de RU, que ha ganado en 208 circunscripciones, quedarían el Partido Comunista de la Federación Rusa con el 13,81% de los votos y cinco circunscripciones; el Partido Liberal Democrático de Rusia con el 8,98 % y dos circunscripciones; el partido Gente Nueva con el 7,96 % sin circunscripciones; y Rusia Justa con el 4,96%, sin circunscripciones ni presencia en el arco parlamentario al no superar el umbral del 5%. Todos ellos leales a Putin y considerados sus partidos satélite.

La presidenta de la Comisión Electoral, Ella Pamfílova (colocada por Putin en la institución), quiso además destacar un dato más: la participación, que se elevó al 59,32% (aunque en lugares como las regiones ucranianas anexionadas de Donetsk y Lugansk rondó el 80%). “Nuestros votantes comprendieron las circunstancias: el nivel de presión ejercido sobre Rusia; la flagrante injusticia y las falsedades; los ataques informativos y psicológicos contra el país; por no mencionar los interminables ataques con drones y la muerte de civiles, incluidos niños”, apuntó. Los resultados definitivos se anunciarán el 25 de septiembre.

Para el Kremlin, los resultados son la muestra del “nivel excepcional de cohesión social” que hay alrededor de Putin. Dmitri Medvédev, expresidente y actual dirigente de Rusia Unida, calificó los resultados como una muestra de confianza en el poder y prometió “apoyar la línea fijada por el presidente” y acercar al país “a la victoria”.

Yábloko esquiva la censura pero no el voto por correo

El único partido opuesto a la guerra de Ucrania —y también el único que ha conseguido superar en estos comicios la censura del Kremlin—, el pacifista Yábloko, no ha logrado ningún acta de diputado. Sus mejores resultados han sido los segundos puestos logrados en varios distritos de Moscú. El periplo de esta formación hasta llegar a las legislativas no ha sido sencillo: el 10 de agosto, el Tribunal Supremo ruso falló a favor de una demanda de la formación ultraderechista Rodina, que les acusaba de recibir financiación extranjera y de incurrir en actividades extremistas. Con base en esta acusación, el tribunal anuló la inscripción electoral de los pacifistas de la lista federal, lo que les impedía presentarse a nivel nacional y, por ende, les inhabilitaba para disputar la mitad de los escaños de la Duma.

El resquicio legal quedaba en la otra mitad de la cámara, la que se elige de manera regional por circunscripciones. Yábloko pidió a sus votantes que se volcasen en los territorios donde su formación tuviese representación, aun sabiendo que su implantación territorial era escasa y que sus principales activos electorales se encontraban en la capital. Su líder, Nikolái Ribakov, también incitó a sus votantes a que, en los lugares donde no pudiesen votar por uno de sus candidatos, utilizasen el voto a modo de protesta (una práctica que en Rusia puede conllevar penas de prisión). El propio Ribakov utilizó su papeleta con estos fines, pintando en su voto, delante de policías y cámaras, el eslogan “Yábloko, por la paz, por un acuerdo de alto el fuego”.

La última piedra en el camino de los pacifistas en estas elecciones ha sido el voto telemático, de gran calado, ya que la oposición en el exilio había pedido a los 1,8 millones de rusos con derecho a voto que residen en el extranjero el voto para esta formación. Yábloko achaca sus malos resultados en las circunscripciones a esta modalidad, ya que considera que el Kremlin vigila y manipula de manera sistemática cualquier papeleta que pasa por el Gosuslugi, el portal estatal ruso de servicios públicos. Una acusación que mantienen otros partidos de la oposición, incluido el Comunista.

Además de esto, Yábloko también ha denunciado presiones a sus candidatos y el bloqueo a sus apoderados en numerosos colegios electorales. “La situación es trágica. Las autoridades no quieren escuchar a los partidarios de la paz. Se alejan cada vez más de la ciudadanía. Los resultados anunciados se corresponden con la situación político-administrativa en el país, pero no con el ánimo de la gente”, apuntó Grigori Grishin, uno de los candidatos del partido.

La cuestión ucraniana

La jornada electoral del domingo estuvo marcada, además, por bombardeos ucranianos sobre Moscú que comenzaron desde primera hora de la mañana. Una operación que movilizó un millar de drones y causó tres muertos en las afueras de la capital, y dos decenas de heridos, según las autoridades rusas. En la propia Moscú, una importante refinería resultó dañada, según informó el alcalde, Serguéi Sobianin, quien denunció un ataque “manifiestamente planificado con el objetivo de perturbar las elecciones”. La presencia de los aparatos ucranios provocó también el cierre del espacio aéreo sobre la capital durante unas horas. Los cuatro aeropuertos civiles de Moscú suspendieron y retrasaron más de 450 vuelos.

Y es que la guerra de Ucrania ha sido el eje sobre el que han pivotado todas estas elecciones, hasta el punto de que Putin ha enfocado estos comicios como un plebiscito sobre su gestión del conflicto. La correlación va más allá de lo discursivo, ya que en estas legislativas alrededor de 200 veteranos fueron incluidos en las listas electorales de varios partidos. Una estrategia del Kremlin para aumentar el reclutamiento, prometiendo a los voluntarios una vida acomodada en la alta política una vez hayan cumplido sus deberes en el frente. Con el afianzamiento de su mayoría en la Duma, el camino del conflicto parece escrito, a pesar de que las encuestas independientes parecen apuntar en la dirección opuesta: un 59 % de los rusos aboga por el cese de los combates y el inicio de negociaciones de paz.

Putin también ha querido utilizar estas elecciones para marcar distancia con su rival, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien ha acusado repetidamente de gobernar Ucrania “sin legitimidad”, señalando que su mandato de cinco años terminó en mayo de 2024 y que no ha celebrado nuevas elecciones desde entonces. La ley marcial, implantada en Ucrania en 2022, prohíbe celebrar elecciones durante la guerra, y la Constitución establece que el presidente permanece en el cargo hasta que otro presidente elegido asume sus funciones. Ahora Putin puede presumir de, a diferencia de Ucrania, haber respetado el calendario electoral a pesar de la guerra y de haber dado a la población la oportunidad de votar.

La reacción de la UE

La alta representante de la UE para Política Exterior y Seguridad, Kaja Kallas, ha declarado este lunes vía X que estas elecciones “han puesto de manifiesto la continua y cada vez más grave erosión de la democracia en el país, que se produce en un entorno político cada vez más autoritario”. Ha añadido que “la ausencia de igualdad de condiciones se vio agravada aún más por la guerra de agresión ilegal de Rusia contra Ucrania y la ocupación ilegal que sigue ejerciendo sobre territorios ucranianos”. Kallas denuncia que las autoridades rusas han seguido “intensificando la represión interna y transnacional, sistemática e institucionalizada” para impedir que cualquier fuerza de oposición democrática pueda “cuestionar el statu quo”, apuntó en relación a Yábloko

Igualmente, ha denunciado la decisión de Moscú de no invitar a observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), con lo que “ha privado a los votantes y a las instituciones rusas de una evaluación imparcial e independiente” de estos comicios. También ha expresado la condena de la UE a la “organización ilegal de las denominadas ‘elecciones'” por parte de Rusia en los territorios de Ucrania ocupados, que constituyen una “nueva y flagrante violación por parte de Rusia del derecho internacional”.

Y ha advertido de que la UE sancionará a “quienes participen en la organización de estas elecciones ficticias o se presenten como candidatos en los territorios de Ucrania ocupados temporalmente, así como a los responsables de socavar la posibilidad de celebrar elecciones libres y justas en el interior de Rusia”.

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