El Gobierno de Taiwán ha iniciado una serie de ejercicios de movilización civil y militar sin precedentes que simulan un escenario de guerra a gran escala. Las maniobras anuales, organizadas en torno al histórico ejercicio castrense Han Kuang, ensayan la transición inmediata de un estado de paz a uno de conflicto armado total en sus principales núcleos urbanos para resistir una eventual invasión por parte de Pekín.
El plan de contingencia ensayado por las fuerzas taiwanesas abarca desde la demolición preventiva de puentes vitales para retrasar el avance enemigo, hasta la reconversión de fábricas civiles en centros de producción militar. Sobre el terreno, el Sexto Cuerpo de Ejército ha desplegado blindados pesados de 70 toneladas en el estratégico corredor norte para repeler asaltos anfibios, apoyados por la Brigada de Infantería Mecanizada 269 y sus vehículos de ocho ruedas CM34 Clouded Leopard.
La estrategia defensiva, fuertemente influenciada por las lecciones tácticas de la guerra en Ucrania, combina el blindaje pesado con la movilización de más de 22,000 reservistas. A pesar de los simulacros, Taipéi enfrenta importantes retos logísticos, destacando un atasco de cerca de 29,700 millones de dólares en entregas de armamento estadounidense debido a la saturación de las líneas de suministro globales.




