León XIV critica en el Congreso la “descalificación permanente” y afirma que discrepar “no conlleva humillación”

En uno de los momentos de máxima polarización política que atraviesa este país, el papa León XIV ha hecho en el Congreso de los Diputados un alegato por la paz, a favor del diálogo y el respeto mutuo, el derecho a la vida y defensa de la familia en un discurso histórico cargado de guiños a la historia de España. Un discurso que ha durado casi media hora y ha finalizado con siete minutos de aplausos, que se escuchaban desde fuera del Congreso. Una de las ovaciones más largas que se recuerdan en la historia del hemiciclo y que, incluso, también ha tenido varios “¡Viva el papa!” lanzados desde las sillas de terciopelo rojo que han sustituido a los sillones habituales para dar cabida al doble de gente que normalmente, unas 700 personas.

Por primera vez un pontífice ha acudido a la Cámara Baja y también por primera vez en su pontificado, el santo padre se ha dirigido a una cámara parlamentaria. Y eso se notaba en el ambiente, que por momentos era de puro silencio, algo poco habitual. De hecho, instantes antes de su llegada un silencio sepulcral, casi eclesial, se hacía presente en la Carrera de San Jerónimo. Un silencio que solo se ha visto roto una vez ha llegado toda la comitiva.

Una vez allí y entre aplausos de los curiosos que habían esperado durante más de dos horas al otro lado de la calle, el papa ha sido recibido en la puerta del hemiciclo con alfombra roja y por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Rollán y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Juntos han caminado hacia el interior del hemiciclo, no sin antes escuchar los himnos de El Vaticano y España. Tras ello, y después de firmar en el libro del Congreso, Robert Prevost ha comenzado su discurso ante los cientos de invitados, entre los que se encontraban diputados, senadores, diferentes presidentes autonómicos y todos los expresidentes del Gobierno que siguen vivos, a excepción de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, que ha justificado su ausencia por estar preparando su defensa del caso Plus Ultra. A todos ellos pareces haberles estando observando Prevost cuando intervienen en el interior, porque ha habido mensajes para todos.

León XIV critica el aborto y el rearme de Europa

“Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural. Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?, ha cuestionado poco después de iniciar su discurso. Un mensaje en clara alusión al aborto y la eutanasia que llega poco después de que el Gobierno haya aprobado el proyecto de ley de reforma del artículo 43 de la Constitución, que reconoce el derecho de las mujeres a interrumpir de forma voluntaria el embarazo y obligar a los poderes públicos a garantizar esta prestación en condiciones de igualdad efectiva.

Ante ese hemiciclo lleno, León XIV también ha tenido palabras para otros debates que marcan la actualidad política, como son la migración y la situación mundial. “La comunidad internacional sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza. Este legado vive también en estas Cortes”, ha expresado durante su discurso.

En palabras del pontífice, “preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra”, ha señalado el estadounidense. Un rearme que ha sido motivo de debate entre muchos de los ahí presentes a lo largo de la legislatura. Aunque algunos de los que más críticos han sido con ello, Podemos y BNG no han acudido en señal de protesta por los casos de acoso en la Iglesia, a pesar de que la visita de Robert Prevost ha sido en calidad de jefe de Estado. Juntos a esos diputados, otros tres de IU y uno de Sumar tampoco han acudido.

Para León XIV, “toda guerra es una dolorosa derrota de la capacidad de negociar“. “Las armas pueden imponer un silencio temporal pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera”, ha añadido el pontífice en un discurso histórico en la sede de la soberanía española, tan fragmentada y violenta verbalmente entre unos y otros en multitud de ocasiones recientes.

El papa apela a los diputados a hacer frente al “drama migratorio”

Con la sutileza y presición de quien une con un fino hilo todos los debates políticos que se afrontan actualmente en ese hemiclo tan poralizado, León XIV ha asegurado que “la dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro”. Un mensaje proclamado para hacer pensar a los representantes políticos sobre el “drama migratorio que interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional”, Prevost ha hecho reflexionar a los presentes sobre un tema que tantos conflictos ha traído entre Gobierno y oposición en los últimos tiempos.

Si al principio del discurso al que ‘reprendía’ era al Gobierno y sus socios de coalición progresista, ahora le tocaba a la derecha del arco parlamentario, que engloba desde Junts a PP o Vox. De hecho, León XIV ha lanzado un mensaje claro y que no deja lugar a dudas sobre la migración y la política, ahora tan de moda por el concepto de “prioridad nacional” que defienden PP y Vox. “Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”, ha avisado el pontífice.

“La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí nace una doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida”, ha afirmado tajantemente.

León XIV: “La discrepancia no conlleva humillación”

Y el pontífice ha lanzado otro mensaje directo a esos diputados, senadores, presidentes autonómicos y demás autoridades que copaban el Congreso y que tan enfrentadas están cada vez que hay pleno. Que se hayan dado por aludidos o no, solo la conciencia de cada uno lo sabe. “Es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha”, ha expresado.

Según León XIV, quienes ejercen una responsabilidad pública tienen “una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”, ha añadido ante los presentes.

Por ese motivo, el papa ha pedido a los políticos españoles que alcen la mirada, haciéndoles propios del lema de su viaje a España. “No para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Hace falta también una renovación moral”, ha enfatizado.

Antes de terminar, el pontífice estadounidense ha pedido que a los políticos que no dejen que esta “noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro”. “Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza”. Así ha finalizado Prevost el discurso que ha durado cerca de media hora y que ha terminado con un aplauso largo y tendido del hemiciclo.

León XIV ha medido al milímetro su discurso, como medida estaba la llegada escalonada de los invitados o los gestos que han tenido invitados, desde el grupo Sumar, a la presidenta del Congreso con su discurso o los diputados de Junts.

Armengol le pide reparar a las víctimas de abusos sexuales

Durante su discurso de bienvenida a la Cámara Baja, la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha instado al pontífice a cumplir con las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia para cerrar la “llaga abierta” a través de su reparación e indemnización. Al igual que hiciera en el suyo Felipe VI el sábado en el discurso de bienvenida en el Palacio Real, Armengol ha querido referirse a las víctimas de abusos, con las que el pontífice se reune este lunes en Madrid.

Y ha utilizado la misma expresión, “llaga abierta”, que empleó el pontífice en el avión que le trasladó a España, cuando señaló que seguirá trabajando para suturar esta herida ahora que está al frente de la Iglesia.

El papa rompe el protocolo antes de marcharse

Por su parte, y antes de empezar el acto, Sumar le ha entregado una carta del Sindicato de Inquilinas denunciando la crisis de vivienda y que algunas entidades vinculadas a la Iglesia especulan con ella. El socio de Gobierno le ha pedido en la carta que “intervenga, abra un diálogo con las familias afectadas y defienda el principio de que la vivienda debe estar al servicio del bien común y no del lucro económico”.

El de Sumar no ha sido el único gesto peculiar. La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, se ha dirigido a él en inglés y le ha dicho: “Su Santidad, como Gaudí, soy catalana. Hablar la lengua de la tierra que te acoge es un maravilloso acto de amor y respeto. Espero que disfrute su visita a Catalunya, mi nación”. Y es que la siguiente parada del papa tras dejar Madrid será Barcelona a partir de este martes. Tras ello viajará a la otra punta de España, las Islas Canarias, para cerrar su viaje histórico.

A su salida, ya sin alfombra roja puesta, y en vez de subirse directamente a su coche oficial que le esperaba en el mismo patio del Congreso para salir a la carrera, como suele irse Sánchez cuando termina su sesión de control, Prevost ha salido a pie a la calle para saludar a los centenares de fieles, muchos trabajadores del Congreso, que le habían esperado bajo la calurosa luz del sol de la mañana madrileña.

Un gesto anecdótico más, que no es como otro cualquiera, y que ha puesto el colofón final a una jornada histórica. Un día único para esos fieles que no perdieron la fe esperando en que se acercase y para los diputados, que previamente le han escuchado en la sede de la soberanía española y han visto como el que se lleva el mayor aplauso de la historia en el Congreso es el único que no ha sido elegido entre los ciudadanos de este país, si no por elección divina.

Compartir
Editor
Editor