El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha afirmado que España necesita con urgencia una “reconstrucción nacional” que devuelva la decencia a las instituciones públicas. Durante su intervención en un encuentro económico organizado por el Círculo de Empresarios de Galicia en Vigo, el líder de la oposición denunció un “nivel de degradación” institucional sin precedentes y emplazó formalmente al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, a convocar elecciones generales de manera inmediata.
Feijóo lamentó que la actualidad política del país se haya visto reducida a una “crónica de tribunales” debido a los cercos judiciales por presunta corrupción que salpican al entorno del Gobierno. En su discurso, acusó al gabinete socialista de estar “centrado únicamente en su supervivencia” en lugar de atender las demandas reales de la ciudadanía. Para fundamentar la necesidad de un adelanto electoral, recurrió a la hemeroteca citando de forma literal siete frases que el propio Sánchez pronunció en el pasado contra Mariano Rajoy. “El listón lo puso él mismo y le obliga a devolver la voz a los españoles”, sentenció.
Como alternativa de gobierno, el líder del PP desgranó un plan estratégico de reformas enfocado en la recuperación de la confianza económica y la regeneración del Estado. Entre sus principales compromisos institucionales, destacó la garantía de respetar estrictamente la independencia de la justicia, el control de las fronteras ante la crisis migratoria y la firme promesa de no rodearse de corruptos. Asimismo, adelantó que pondrá en marcha una auditoría integral de las cuentas estatales para fiscalizar con total transparencia el destino de los fondos europeos de recuperación.
En materia fiscal, Feijóo abogó por un giro normativo que contemple la bajada inmediata de impuestos y la deflactación del IRPF para aliviar la pérdida de poder adquisitivo de las familias frente a la inflación. El dirigente gallego subrayó ante el tejido empresarial que es imperativo dejar de tratar el éxito corporativo bajo sospecha, recordando que “las empresas no son cajeros automáticos”. Pese al escenario descrito, concluyó con un mensaje optimista, asegurando que es totalmente viable construir una España mejor si se recupera una política basada en la previsibilidad, el cumplimiento de las reglas y la decencia pública.




