El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aceptó reanudar las negociaciones de paz sobre Ucrania en noviembre y propuso celebrar una inédita cumbre trilateral con sus homólogos de Estados Unidos, Donald Trump, y de China, Xi Jinping. El anuncio se dio tras una reunión de más de tres horas en San Petersburgo entre el mandatario ruso y el emisario de la Casa Blanca, Steve Witkoff, lo que marca un significativo acercamiento diplomático entre Moscú y Washington.
Según el asesor de política internacional del Kremlin, Yuri Ushakov, Rusia está dispuesta a retomar las conversaciones tripartitas alrededor del 10 de noviembre con el fin de establecer un nuevo sistema de seguridad para ambos países. Además, Moscú planteó que el encuentro cara a cara entre Putin, Trump y Xi tenga lugar en el marco de la cumbre de la APEC, programada para los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, China.
Desarme nuclear, diésel y la exclusión de Kiev
Aunque el Kremlin ve con optimismo el encuentro trilateral, los objetivos de las potencias difieren:
- Enfoque de Trump: El presidente estadounidense manifestó previamente su disposición a asistir, pero precisó que buscaría centrar la cita en la reactivación de los tratados de desarme nuclear con participación china, restándole prioridad al conflicto europeo.
- Requisitos de Putin: El Kremlin respaldó debatir el control armamentístico, exigiendo incluir también los arsenales de Francia y el Reino Unido, pero insistió en que cualquier solución en Ucrania debe reconocer las realidades territoriales controladas por Moscú.
- Acuerdos económicos paralelos: Durante las consultas bilaterales, se confirmó que el primer petrolero con 40,000 toneladas de diésel ruso zarpará hacia EE. UU. para paliar la escasez energética provocada por la guerra en Irán.
La propuesta ha generado una fuerte controversia internacional debido a que el diseño de la cumbre no contempla la participación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ni de las potencias europeas.
Recelo de Ucrania y Europa ante una «nueva Yalta»
La reacción de Kiev ante la iniciativa de la cita a tres bandas fue de rechazo tajante. El canciller ucraniano, Andrii Sybiha, advirtió que negociar el futuro del país sin su presencia solo servirá para «alentar a Putin a continuar con la guerra». Aunque Zelenski se ha mostrado abierto a congelar las líneas del frente actual mediante un alto el fuego, recalcó firmemente su postura ante los emisarios internacionales: «No hablen de nosotros sin nosotros».
Por su parte, varios líderes europeos manifestaron su recelo frente al formato propuesto por Moscú. En los círculos diplomáticos occidentales existe el temor de que Rusia pretenda forzar una «nueva Conferencia de Yalta» para repartirse áreas de influencia global de espaldas a los aliados de la OTAN. Tras conocerse las intenciones del Kremlin, mandatarios del viejo continente cerraron filas con Zelenski para enfatizar que ninguna paz duradera podrá firmarse bajo concesiones territoriales forzadas o mediante acuerdos de exclusión.




