En un discurso de profundo calado político y social, el rey Felipe VI apeló este viernes a cuidar las formas y las instituciones de la democracia como un deber «diario, cívico y exigente» que resulta indispensable para asegurar la convivencia pacífica y la búsqueda del bien común en España.
El pronunciamiento del monarca tuvo lugar durante la solemne ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo. En su intervención, el jefe de Estado enfatizó que el ejercicio democrático requiere tiempo, dedicación y «no se agota en unas elecciones», un mensaje de fuerte simbolismo ante la cercanía de los comicios generales fijados para el próximo 29 de noviembre.
Felipe VI centró gran parte de su alocución en los desafíos actuales que afronta el sistema político. Advirtió con firmeza sobre los riesgos de la polarización y «la negación del otro por sus convicciones o creencias», un fenómeno al que contrapuso el valor de la Constitución Española, una Carta Magna que definió como «capaz de acoger a todos los españoles sin distinción alguna». Según el monarca, el equilibrio justo de los intereses de la ciudadanía solo es posible si se protegen activamente las reglas del juego e instituciones que sostienen al Estado.
Asimismo, el rey introdujo en su reflexión el impacto de las nuevas tecnologías en el debate público. Hizo hincapié en la necesidad de preservar el criterio propio y la experiencia humana frente al actual «bombardeo informativo y la agregación masiva de datos» en los entornos virtuales, alertando sobre cómo la desinformación puede erosionar la confianza ciudadana. Con este llamado a la moderación y al compromiso cívico continuo, la Corona vuelve a marcar una postura clara en favor de la estabilidad institucional en un momento de alta intensidad política para el país.





