Así es la nueva frontera flotante de Ceuta: 500 metros de boyas y una barrera de 1 metro de profundidad

El Ministerio del Interior, en colaboración con la Armada, ha puesto en funcionamiento una nueva frontera flotante en el espigón de la playa del Tarajal [17177858.shtml]. El dispositivo busca frenar la entrada de migrantes a nado y establecer un límite territorial inequívoco en el mar [17177858.shtml].

La infraestructura se despliega a lo largo de 500 metros de línea neumática reforzada con boyas [17177858.shtml]. En la superficie, el sistema sobresale entre 30 y 70 centímetros, mientras que bajo el agua incorpora un faldón antibuceo de 1 metro de profundidad diseñado para impedir que las personas esquiven el bloqueo por inmersión. Además, su configuración geométrica delimita un corredor seguro que permite el patrullaje continuo de las embarcaciones del Servicio Marítimo de la Guardia Civil [17177858.shtml].

Más allá de su impacto físico, la medida tiene un fuerte trasfondo legal. El Ejecutivo central ha confirmado que esta instalación opera como una “señal visual” estratégica del límite fronterizo estatal. Tras los últimos fallos del Tribunal Supremo que restringen las devoluciones automáticas una vez que los migrantes tocan suelo español, esta barrera permite a las fuerzas de seguridad interceptar y tramitar rechazos en el mar bajo el amparo de la Ley de Extranjería, antes de que las personas logren alcanzar la costa de Ceuta.

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