El calor extremo y el repunte en la movilidad empeoraron la calidad del aire en España en 2025

Dos de cada tres españoles respiraron un aire contaminado en 2025. Son 32,6 millones de personas, dos millones más que el año anterior, según alerta el último informe sobre calidad del aire de Ecologistas en Acción, publicado este lunes, y que tiene en cuenta los nuevos límites de polución establecidos por la Unión Europea, más estrictos que los actuales, y que serán de obligado cumplimiento en los Estados miembro antes de 2030.

En 2025 se ha vivido un “repunte en la contaminación atmosférica en España, tras años de descenso de la contaminación desde 2020″, cuando se aplicaron medidas de restricción a la movilidad para hacer frente a la pandemia, ha señalado el coordinador del informe, Miguel Ángel Ceballos, en rueda de prensa.

Detrás de este repunte hay principalmente dos motivos, las altas temperaturas vividas el pasado año y un incremento de la movilidad, especialmente la automoción y la aviación. 2025 fue el tercer año más cálido desde que empezaron los registros y el verano del pasado año fue el más cálido, según la Aemet, lo que provocó un aumento de las concentraciones de ozono, en especial durante las olas de calor de junio, julio y agosto. Estas alcanzaron los peores niveles desde 2015, igualando los valores previos a la pandemia.

También contribuyó a agravar la contaminación por partículas la ola de incendios forestales de agosto, la peor en tres décadas. En el lado positivo, las intensas lluvias, especialmente en invierno y primavera, minimizaron los episodios de calima, permitiendo reducir la contaminación por partículas en suspensión.

El año pasado se registró asimismo un aumento en la contaminación por la quema de petróleo, que alcanzó en 2025 el nivel más elevado desde 2011, impulsada por el mayor consumo de combustibles de aviación y de automoción.

24.000 muertes prematuras al año por contaminación

Se trata de una situación especialmente grave puesto que la contaminación del aire es la primera causa ambiental de muerte. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 fallecieron prematuramente hasta 24.000 personas en España, y estos episodios son responsables de 62.000 ingresos hospitalarios anuales, según el Instituto de Salud Carlos III.

La organización ecologista ha mostrado su “preocupación” por el aumento de la mortalidad por ozono, uno de los tres contaminantes analizados, junto al dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas en suspensión. Este gas es el único que ha aumentado en 2025, frente al descenso de los otros dos, y provoca el empeoramiento de enfermedades respiratorias como el asma y también las cardiovasculares. Preocupa asimismo su “extensión”, puesto que afecta también a zonas rurales y no solo a grandes ciudades, según Ceballos.

El informe, además de analizar los nuevos límites establecidos en la UE, también valora la situación respecto a los límites actuales en vigor en España, que la organización considera “obsoletos”. Atendiendo a estos umbrales, sería una quinta parte de la población la que respiró aire de mala calidad, unos 9 millones de personas. Esto demuestra un “fracaso generalizado” de las políticas de reducción de contaminación atmosférica “15 años después de la entrada en vigor de los límites legales”.

Madrid “pulveriza” el récord histórico de contaminación por ozono

Aunque el informe no entra a analizar con detalle cada territorio, sí que llama la atención la situación de la Comunidad de Madrid, donde se “pulverizan récords históricos de contaminantes de ozono” desde que se empezó a medir este contaminante hace 30 años.

Se explica, en parte, por el “tráfico desbocado”, pero también por el “aumento exponencial de las operaciones de Madrid-Barajas”, el aeropuerto con mayor tráfico de nuestro país. Aunque tanto coches como aviones emiten dióxido de nitrógeno (NO2), cuando este entra en contacto con la radiación solar se convierte en ozono.

Este fenómeno afecta con mayor intensidad a los aeropuertos situados en el Mediterráneo y el sur del país, por las condiciones atmosféricas en estas zonas, y que son precisamente los que más pasajeros mueven: Alicante, Málaga-Costa del Sur, Palma de Mallorca y Canarias.

El informe de este año entra a analizar específicamente la aportación a la contaminación de los principales aeropuertos y puertos del Estado. Con la información aportada por AENA y las autoridades portuarias, concluyen que “podrían haber tenido una repercusión relevante en la calidad del aire de las ciudades en las que se ubican, por el fuerte crecimiento de la navegación aérea y marítima de cruceros en 2025″. En los puertos de Almería, Barcelona, Escombreras (Murcia), Ibiza, Tarragona y Vigo se superó el valor límite diario legal de la partícula de suspensión PM10, por el movimiento y el almacenamiento al aire libre de graneles sólidos.

Los niveles de ozono también se han superado en Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura y Región de Murcia. Los peores episodios se dieron durante las olas de calor de verano, cuando el viento lleva el ozono que se emite en las grandes ciudades y zonas industriales a distancias de decenas e incluso cientos de kilómetros.

Por ello, se dan altos niveles en zonas rurales de Extremadura o Castilla-La Mancha. Son las comunidades del Cantábrico y Canarias las que suelen presentar mejores niveles por efecto de los vientos marinos.

Mejoran los niveles de partículas en suspensión

Respecto a otros años, la calidad del aire mejoró en 2025 ligeramente con relación a las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) -las que provocan mayor mortalidad- y el dióxido de nitrógeno (NO2).

En el caso de las partículas, la mejora se debe a una mejora en cuanto a la calima -sobre todo en Canarias- y también a la caída en el uso de las centrales térmicas de gas.

Gracias a unas temperaturas más cálidas, que obligan a poner menos la calefacción, y a una mayor penetración de las renovables en el mix eléctrico -cubrieron el 57% de la demanda en 2025, récord junto al 2024-, el uso del gas estuvo un 17% por debajo del nivel de 2019.

Renovación de vehículos y menos diésel: bajan los niveles de NO2

Las grandes ciudades siguen mostrando los peores datos en cuanto a dióxido de nitrógeno, un contaminante que emiten principalmente los vehículos con motor de combustión, pero los niveles de NO2 se redujeron en 2025 un 30% respecto a la concentración promedio de este contaminante entre 2012 y 2019. Esto se explica probablemente porque, a pesar de que haya aumentado la movilidad motorizada, se ha renovado el parque de vehículos y han disminuido los de diésel.

Por tercer año seguido desde su entrada en vigor en 2010, “ninguna ciudad española incumplió el año pasado el obsoleto límite legal anual de NO2”, según Ecologistas en Acción, pero las principales zonas urbanas superaron el nuevo valor límite aprobado por la UE. Son, concretamente, las áreas urbanas de A Coruña, Algeciras, Barcelona, Bilbao, Burgos, Ceuta, Córdoba, Granada, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma, Pamplona, Sevilla, Talavera de la Reina, Valencia, Vigo y Zaragoza.

La entidad también ha denunciado la dificultad para acceder a los datos de contaminación del aire. La coordinadora de Ecologistas en Acción, Carmen Duce, ha criticado que el visor público de calidad del aire lleva sin funcionar desde el 8 de febrero, “aparentemente por un ciberataque”.

También ha reclamado al Gobierno trasponer ya la directiva europea de calidad del aire, que se está tramitando con “lentitud”, y aprobar el Plan Nacional de Ozono. También ha recordado que las zonas de bajas emisiones (ZBE), obligatorias en las 153 ciudades de más de 50.000 habitantes desde 2023, solo se han aplicado en la mitad -unas 78-, y todavía se desconoce su impacto real en la reducción de la contaminación, ya que algunas de ellas son “absolutamente ridículas”, al crearse en zonas peatonales, por ejemplo.

Ecologistas en Acción elabora cada año este informe, desde hace casi dos décadas, en base a los datos oficiales de 780 estaciones de medición.

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