Un equipo de cirujanos e investigadores del Hospital Universitario La Paz ha desarrollado un modelo de trasplante pionero a nivel mundial que logra que el receptor acepte el nuevo órgano sin generar rechazo. Este avance histórico, cuyos resultados tras más de seis años de seguimiento acaban de ser publicados en la revista científica Communications Medicine, abre la era de los llamados “trasplantes del futuro” al eliminar la necesidad de administrar fármacos inmunosupresores de por vida.
‘OneTrasplant4Life’: la técnica que educa al sistema inmune
El procedimiento, bautizado como OneTrasplant4Life, consiste en realizar un injerto doble de forma simultánea. Al paciente se le implanta el órgano que necesita y, al mismo tiempo, se le infunde un cóctel celular terapéutico obtenido a partir de la médula ósea o la sangre del propio donante.
Esta combinación induce un fenómeno conocido como quimerismo maduro. Al coexistir de manera controlada las células del donante y del receptor, el sistema inmunitario del paciente es “educado” para reconocer el nuevo órgano como propio, neutralizando cualquier intento de ataque de sus defensas.
Fin a la medicación crónica y a los efectos secundarios
La eficacia de este enfoque ya es una realidad en dos pacientes de alta complejidad médica:
- Yassine: Un joven con un historial de dos rechazos previos por una patología intestinal grave, quien recibió un trasplante multivisceral junto al tratamiento celular.
- Nora: Una mujer que había rechazado tres riñones a lo largo de dos décadas y que fue intervenida con un órgano y células de la médula ósea de su hermano.
Hoy, ambos pacientes hacen una vida completamente normal y están libres tanto de rechazo como de medicación. Los líderes de la investigación, el doctor Francisco Hernández Oliveros y el doctor Antonio Pérez Martínez, destacan que suprimir los inmunosupresores evitará complicaciones crónicas graves asociadas a estos fármacos, como infecciones severas, insuficiencia renal o la aparición de tumores.
Un respiro para las listas de espera
Más allá del beneficio individual, el descubrimiento promete transformar la gestión de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Al evitar el fracaso de los injertos y la necesidad de segundos o terceros trasplantes —un problema especialmente agudo en la población infantil—, las autoridades sanitarias estiman que se podría liberar entre un 20% y un 50% de la lista de espera actual, optimizando drásticamente la disponibilidad de órganos.





