Sánchez presume del récord de afiliados a la Seguridad Social y la hemeroteca revienta su campaña de los “22 millones”

El Gobierno lanzó este lunes una nueva ofensiva comunicativa para presumir de músculo económico. El presidente, Pedro Sánchez, celebró que España haya alcanzado por primera vez los 22 millones de afiliados y afiliadas a la Seguridad Social, un dato que el Ejecutivo presenta como un hito histórico y como prueba de la fortaleza del mercado laboral.

El mensaje, difundido en redes sociales y acompañado de una campaña visual centrada en distintos sectores profesionales, buscaba fijar un relato de país que “crece, avanza y hace historia”.

Pero la campaña apenas tuvo recorrido antes de que la hemeroteca política la convirtiera en un arma de doble filo.

El número 22 se convierte en el nuevo campo de batalla entre Moncloa y la oposición

El Partido Popular respondió con una pieza gráfica que también giraba en torno al número 22, pero con un significado completamente distinto: 22 ministerios22 móviles de Koldo22.000 audios de la trama investigada por la Audiencia Nacional, 22 contratos de Adif bajo sospecha y 22 reuniones vinculadas a la investigación sobre la actividad de la cátedra de Begoña Gómez. El contraste entre el “22” del empleo y los “22” de los escándalos se viralizó en cuestión de minutos.

La coincidencia temporal amplificó el choque. El mensaje del PP llegó el mismo día en que se conocían nuevos movimientos judiciales relacionados con casos que afectan al entorno socialista, lo que reforzó la lectura política del cruce de cifras. En redes, el número se convirtió en un símbolo disputado: para el Gobierno, récord laboral; para la oposición, recordatorio de investigaciones abiertas.

Desde Moncloa insisten en que el dato de afiliación es “histórico” y que España encadena varios años de creación de empleo pese a la incertidumbre internacional. El Ejecutivo subraya que el país ha superado de forma estable la barrera de los 20 millones de cotizantes y que la reforma laboral ha consolidado un mercado más estable.

El PP, por su parte, acusa al Gobierno de “vivir en campaña permanente” y de intentar “tapar con propaganda” los casos que afectan al PSOE.

El choque anticipa un clima político cada vez más polarizado en torno a la economía y la corrupción. Mientras Sánchez intenta fijar el marco del crecimiento, la oposición busca que el foco permanezca en las investigaciones judiciales.

Y en medio de ese pulso, el número 22 se ha convertido en un símbolo que ambos bandos intentan apropiarse: para unos, éxito económico; para otros, hemeroteca incómoda.

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