En un giro diplomático de gran trascendencia, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha manifestado su plena disposición a mantener una reunión cara a cara con el mandatario ruso, Vladímir Putin, durante la cumbre de líderes del G20 que se celebrará el próximo mes de diciembre en Miami, Estados Unidos. Al ser consultado sobre si asistiría al foro en caso de confirmarse la presencia del líder del Kremlin, Zelenski fue tajante al señalar que es necesario reunirse, hablar y tomar decisiones, subrayando que en este punto del conflicto «importan los resultados» y no solo las palabras.
Esta apertura por parte de Kiev se produce en un contexto de intensa actividad mediadora por parte de la Casa Blanca, que recientemente envió emisarios tanto a Moscú como a Ucrania para explorar vías de diálogo. Desde el entorno de Zelenski se apunta a que los nudos más complejos del conflicto, especialmente en materia territorial, solo podrán destrabarse mediante una negociación directa al más alto nivel.
Por el momento, la reacción de Moscú ante esta propuesta ha sido de extrema cautela. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha aclarado que Rusia aún no ha tomado una decisión definitiva sobre el viaje de Putin a Florida. En la misma línea, el asesor presidencial Yuri Ushakov ha minimizado las expectativas de un encuentro inmediato, asegurando que la participación del presidente ruso no se ha discutido formalmente y que las labores diplomáticas se mantienen, por ahora, a nivel de comisiones técnicas. A pesar del hermetismo ruso, la cita de diciembre se perfila ya como la oportunidad de acercamiento más sólida desde el inicio de la guerra.




