La guerra de Irán obliga al Gobierno a revisar sus presupuestos con el petróleo un 13% más caro

A finales de noviembre el Gobierno presentó la última actualización del cuadro macroeconómico, esto es, las previsiones de PIB, inflación o empleo que sirven al Estado para calcular lo que ingresará y gastará y para elaborar con ellas sus Presupuestos. Por entonces, el ministerio de Economía, Comercio y Empresa calculaba que el precio del barril de Brent, el petróleo de referencia en Europa, se situaría en un promedio de 68 dólares este año. La guerra de Irán ha dinamitado esa estimación al propulsar el crudo más allá de los 100 dólares y situar esa media prácticamente en 77 dólares, un 13% por encima, según Bloomberg

Este cambio, el aumento de la inflación -que ya se ha percibido en marzo- y la previsible subida de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) para hacerle frente obligan al Ejecutivo a actualizar sus cálculos de cara a culminar las cuentas públicas de 2026 y poner fin, así, a la prórroga presupuestaria más larga de la Democracia, en tanto que los presupuestos vigentes siguen siendo los de 2023. 

El propio vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, reconocía el lunes que su departamento trabaja en esa actualización para poder presentar un “presupuesto aterrizado”, si bien no detallaba cuándo prevén hacerlo. En una entrevista a la Cadena Ser, el también ministro de Economía, Comercio y Empresa explicaba cómo la revisión de las perspectivas de crecimiento y de evolución de los precios es “clave” para contar con un cuadro macroeconómico actualizado que permita reflejar la evolución de los ingresos. 

Con todo, existe “una enorme incertidumbre con respecto a la duración” de la guerra y al impacto de las medidas que se han puesto sobre la mesa, por lo que Cuerpo deja la puerta abierta, de nuevo, a aprobar otros paquetes de ayuda si fuera necesario. Pese a ello, fuentes próximas al Gobierno inciden en que mantienen el objetivo de presentar las cuentas públicas -una meta que en origen estaba marcada para antes de que terminase este trimestre-.

Con las cifras disponibles hasta noviembre, el Gobierno había previsto un techo o límite de gasto no financiero de 212.026 millones de euros, con un incremento del 8,5% en relación al del ejercicio previo, sin contar con los fondos europeos. Este será, de hecho, el último ejercicio en el que el texto presupuestario incluya el dinero de los Next Generation, que se canalizan a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y se crearon como respuesta a la pandemia de coronavirus.

El Banco de España o la OCDE ya han actualizado sus cálculos de inflación

El Ejecutivo no ha sido el único que se ha visto obligado a cambiar sus proyecciones a golpe de ataques cruzados entre EEUU, Israel e Irán. La pasada semana, el Banco de España (BdE) advertía de que, en el peor de los escenarios posibles, la inflación podría llegar a dispararse hasta el 5,9% este año (4,8 puntos más que lo esperado en diciembre) y el crecimiento económico se reduciría hasta el 1,9%, lo que implica un recorte de tres décimas en relación a su anterior cálculo. 

Sin embargo, el escenario central -el que tiende a considerarse el más probable- prevé un impacto limitado del conflicto en la economía española. En ese caso, la subida de los precios de la cesta de la compra alcanzaría el 3% este ejercicio, nueve décimas más de lo esperado, para después reducirse al 2,5% el año que viene (todavía seis décimas por encima del cálculo anterior). 

El escenario que dibuja el organismo capitaneado por José Luis Escrivá es similar al planteado, también estos días, por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el ‘club’ que engloba a las economías más desarrolladas. Sus analistas también han revisado al alza los cálculos de inflación por el impacto de la guerra y sitúan la tasa general en el 3%, siete décimas por encima del cálculo que hicieron el pasado mes de diciembre y en el mismo nivel que el BdE. 

Recientemente, Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, reconocía a este diario que el hecho de que el petróleo se mantenga a los niveles actuales (alrededor de los 100 dólares) puede tener un impacto “significativo en la economía española”. De manera general, un incremento del precio del barril de un 10% suele elevar la inflación en al menos una décima (al precio actual serían no menos de cinco décimas), pero como también cuestan más el gas, la electricidad y los fertilizantes, el efecto combinado podría ser de un punto más de inflación, según sus cálculos. 

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