El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció públicamente que las autoridades no previeron la magnitud de la llegada masiva de migrantes ocurrida a finales de julio en la ciudad autónoma de Ceuta. Durante una entrevista concedida al programa Mañaneros 360 de Televisión Española (RTVE), el mandatario admitió que el Estado “debe prepararse mejor” y mejorar su capacidad de anticipación y prevención frente a nuevos escenarios de crisis.
Sánchez defendió la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, calificando su respuesta como “inteligente” al priorizar la contención humanitaria y la gestión de fronteras en lugar de recurrir al uso indiscriminado de la fuerza. No obstante, asumió de forma directa que los recursos disponibles en la frontera “se vieron desbordados” ante la escala del episodio.
A continuación, se detallan los puntos clave de su comparecencia y las medidas propuestas por el Ejecutivo:
- Informes de carácter rutinario: El jefe del Ejecutivo insistió en que ninguno de los documentos previos o notas informativas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) o de la Policía Nacional anticiparon la escala de la crisis. Para garantizar la total transparencia del proceso, el Gobierno ha ordenado desclasificar y publicar un dossier con la totalidad de estos informes.
- El reto de los “ataques híbridos”: El presidente introdujo el concepto de “amenazas híbridas” para describir cómo la desinformación masiva y los bulos propagados en redes sociales fueron utilizados por organizaciones criminales para alentar las entradas masivas a nado en la frontera.
- Petición de apoyo internacional: Como medida inmediata, España solicitará formalmente a Europol el despliegue de una misión específica orientada a monitorizar la migración irregular en Ceuta, reivindicando que la soberanía de esta plaza autónoma representa también una frontera europea indispensable.
- Visita de la Casa Real: Sánchez confirmó que el Gobierno trabaja de la mano con la Casa Real para coordinar una próxima visita del rey Felipe VI a Ceuta y Melilla. Según sus declaraciones, es un paso “más necesario que nunca” para trasladar el respaldo institucional de todo el país a ambas ciudades autónomas.
La oposición, liderada por el Partido Popular (PP), ha reaccionado con dureza acusando al Ejecutivo de inacción previa y exigiendo la dimisión de altos cargos al considerar que la falta de inteligencia y previsión constituye una “mentira de Estado”. Ante esto, el Gobierno descartó un adelanto electoral y reiteró su intención de agotar la legislatura en curso.




