Los Gobiernos de España e Italia han acordado poner fin a los controles fronterizos recíprocos en aeropuertos y puertos que mantenían vigentes desde el pasado mes de agosto. Con esta decisión, ambos países norte-mediterráneos recuperan la plena normalidad en el tránsito de pasajeros y restablecen el funcionamiento habitual del espacio Schengen en sus conexiones bilaterales.
Las restricciones de seguridad habían sido activadas de forma unilateral por Roma a principios de agosto, argumentando motivos de seguridad nacional tras la grave crisis migratoria registrada a finales de julio en la ciudad autónoma de Ceuta, donde se produjo una entrada masiva de personas. En respuesta a la decisión italiana, Madrid aplicó de inmediato el principio de reciprocidad diplomática e impuso controles idénticos para los viajeros procedentes de territorio italiano.
Conversación al más alto nivel
El levantamiento definitivo de los controles se ha formalizado tras una conversación telefónica entre el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, y su homólogo italiano, Matteo Piantedosi. Ambos mandatarios certificaron que las circunstancias excepcionales que motivaron la medida se dan por superadas.
Este contacto técnico definitivo fue pactado previamente en Bruselas por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Ambos líderes mantuvieron un encuentro bilateral en los márgenes de la última cumbre del Consejo Europeo, donde coincidieron en la necesidad de no prorrogar unas restricciones que afectaban directamente al turismo y a las relaciones comerciales.
Vuelta a la normalidad en aeropuertos y puertos
Con la retirada de los dispositivos policiales especiales, los pasajeros que viajen entre España e Italia dejarán de ser sometidos a las inspecciones extraordinarias de documentación a su llegada. Las autoridades portuarias y aeroportuarias de ambos países ya han recibido las instrucciones pertinentes para desmantelar los controles ad hoc y agilizar los flujos de tránsito en las terminales internacionales.
Fuentes diplomáticas señalan que este paso pone fin a un episodio de tensión temporal en la gestión de las fronteras interiores de la Unión Europea, reafirmando el compromiso de Madrid y Roma con la libre circulación europea, mientras continúan los trabajos conjuntos en materia de control de fronteras exteriores y política migratoria común.




