El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha alertado ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados sobre la gravedad de la crisis habitacional que atraviesa el país. El mandatario ha calificado la falta de acceso a un hogar asequible como el «principal reto» de la economía española y ha instado a todas las administraciones a abordarlo de manera inmediata bajo la consideración de una “emergencia nacional”.
Durante su comparecencia, Escrivá ha señalado que el origen estructural del problema radica en un enorme desajuste de mercado, cifrando en 750.000 viviendas el déficit acumulado frente a la demanda real de los ciudadanos. A pesar de la severidad del diagnóstico, el gobernador ha descartado el riesgo inminente de una burbuja inmobiliaria o de inestabilidad financiera global, ya que el endeudamiento privado y la solvencia bancaria se mantienen en niveles notablemente más saneados que en la crisis de 2007.
Críticas a la inacción de las administraciones
El jefe del supervisor bancario ha sido especialmente crítico con la falta de políticas de vivienda social a lo largo de las últimas décadas en España. Para ilustrar el rezago del país frente a sus socios europeos, Escrivá ha aportado un dato demoledor: mientras en Países Bajos una de cada tres viviendas forma parte del parque público, en España la proporción es de apenas una por cada 65 inmuebles.
El gobernador ha lamentado el “consenso de inacción” existente entre ayuntamientos de distinto signo político. En este sentido, ha recordado a las corporaciones locales que cuentan con herramientas y recursos suficientes para actuar de inmediato. Específicamente, ha apuntado que los ayuntamientos tienen la capacidad de movilizar parte de los 45.000 millones de euros que acumulan en depósitos bancarios para la creación de vehículos públicos o mixtos destinados a la edificación residencial.
Propuestas para incentivar la oferta y frenar los precios
Frente a la tendencia política de “buscar culpables en terceros” o culpar en exceso a los grandes tenedores —cuyo peso en el mercado ha calificado de residual—, el Banco de España ha insistido en que la única solución sostenible es poner el foco de forma prioritaria en incrementar la oferta.
Entre las principales recomendaciones planteadas por el organismo regulador destacan:
- Fomento de la construcción industrializada para acelerar los plazos de ejecución de nuevas obras.
- Simplificación y flexibilización de la normativa urbanística para dotar de mayor agilidad a las licencias locales.
- Movilización y rehabilitación del stock de vivienda vacía que actualmente se encuentra sin uso.
- Soluciones al mercado laboral del sector, cuyo empleo se encuentra un 7% por debajo de los niveles de 1999 a pesar del incremento demográfico del país.
Finalmente, Escrivá ha sugerido la posibilidad de implementar medidas transitorias para contener la demanda a corto plazo, tales como limitar los usos no residenciales de la vivienda (pisos turísticos), aunque ha advertido que estas normativas temporales deben diseñarse “con mucho cuidado” para evitar efectos indeseados que terminen contrayendo todavía más el mercado del alquiler. Asimismo, confirmó que el Banco de España ya se encuentra estudiando posibles intervenciones de carácter macroprudencial sobre los criterios de concesión de préstamos hipotecarios.




