El Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, el teniente general Manuel Llamas, descartó tajantemente presentar su dimisión durante su comparecencia ante la comisión de investigación del Senado. La declaración en la Cámara Alta se produjo apenas veinticuatro horas después de comparecer como imputado ante el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia.
La causa judicial indaga si existieron presiones políticas internas para frenar pesquisas que afectaban al entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al Partido Socialista. Frente a las peticiones de cese de la oposición, Llamas reiteró de forma insistente que no contempla dejar el cargo debido a que su “situación real es la de inocente”, una postura que mantendrá incluso si el procedimiento penal avanza hacia la apertura de un juicio oral.
El teniente general reveló que cuenta con el respaldo expreso del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de la directora del cuerpo, Mercedes González (quien también se encuentra imputada). Según Llamas, ambos consideran “absolutamente injusta” su situación procesal. Asimismo, justificó su continuidad alegando la existencia de “multitud de guardias civiles de todos los empleos” investigados en situaciones “infinitamente peores” que siguen ejerciendo sus funciones.
Críticas al protagonismo de la UCO
Durante el interrogatorio, los portavoces del Partido Popular y de UPN recriminaron al DAO haber ordenado presuntamente a los agentes “ponerse de perfil” en indagaciones de alto impacto político, como el caso que afecta a David Sánchez, hermano del jefe del Ejecutivo.
Llamas negó tajantemente el uso de dicha expresión y lanzó un reproche hacia los mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. El alto cargo acusó a ciertos investigadores de actuar con “cierta vanidad” y un “exceso de protagonismo”, recordando que el verdadero líder de cualquier instrucción penal es el juez y no los agentes del cuerpo.
Al ser cuestionado sobre si su permanencia vulnera el histórico lema de la institución, “El honor es mi divisa”, Llamas replicó de forma tajante que el juicio sobre su propio honor le corresponde únicamente a él y a sus superiores.




