Rajoy no se disculpa, apela al “buen humor” y acusa al Gobierno de hacer “ruido” y “distraer la atención”

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha rechazado disculparse tras la polémica internacional desatada por sus declaraciones sobre la selección francesa de fútbol. En una nueva columna de opinión, el exdirigente del Partido Popular apeló al «buen humor» para restar importancia al asunto y acusó directamente al Ejecutivo de Pedro Sánchez de generar «ruido» para «distraer la atención» de la opinión pública.

El conflicto se originó tras sus comentarios en el diario digital El Debate, donde afirmó que el combinado galo poseía una plantilla de alto nivel, «eso sí, sin franceses». Las palabras provocaron una enérgica condena en París, donde el espectro político las tachó de «racistas» e «inaceptables», forzando la intervención diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Defensa del tono y reproches diplomáticos

En su nueva tribuna, titulada irónicamente «Hay que tener buen humor», Rajoy lamentó que las autoridades españolas hayan dedicado «tantos esfuerzos» a censurarlo. El expresidente argumentó que sus palabras fueron malinterpretadas de forma interesada y criticó la gestión bilateral de la Moncloa.

A lo largo del texto, el exmandatario censuró las disculpas presentadas por el Gobierno de España ante las autoridades francesas, así como la misiva oficial remitida por el ministro José Manuel Albares. Según Rajoy, estas acciones responden a una estrategia del oficialismo para «chivarse», «hacer reverencias» y tapar sus propios problemas internos, recordando que el actual Ejecutivo «nunca pide perdón por nada».

Reacciones en el seno del Ejecutivo

La respuesta del Gobierno no se ha hecho esperar. Ministras como Ana Redondo (Igualdad) tacharon de «sorprendente» la columna y criticaron que se intente normalizar como un «chiste» un comentario excluyente en el ámbito deportivo.

Pese al cruce de acusaciones y a la tensión diplomática residual, Rajoy concluyó su artículo restando trascendencia a la polémica y centrando su atención en el plano estrictamente deportivo, celebrando la clasificación de la selección española a la final del torneo.

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