El París Saint-Germain ha vuelto a demostrar por qué es el actual monarca de Europa. En una noche de máxima tensión en el Allianz Arena, el equipo parisino selló su pase a la gran final de la UEFA Champions League 2026 tras empatar 1-1 ante un Bayern Múnich que peleó hasta el último suspiro, pero que no pudo remontar el espectacular 5-4 de la ida.
Con un marcador global de 6-5, los dirigidos por Luis Enrique alcanzan su segunda final consecutiva, consolidando un proyecto que ya no solo brilla por sus estrellas, sino por su capacidad de sufrimiento y orden táctico.
Dembélé golpea primero, Safonov sostiene el muro
El partido no pudo comenzar mejor para los visitantes. Apenas en el minuto 3, el PSG dio un golpe de autoridad: una combinación eléctrica entre Vitinha y Khvicha Kvaratskhelia terminó en un centro preciso que Ousmane Dembélé mandó al fondo de las mallas. El gol heló a la afición bávara y obligó al Bayern a buscar tres goles para igualar la eliminatoria.
A partir de ahí, el protagonismo fue para el guardameta ruso Matvey Safonov. El sustituto de Donnarumma firmó la actuación de su vida, deteniendo dos manos a mano claros a Jamal Musiala y un cabezazo a quemarropa de Leroy Sané que ya se cantaba como gol. El PSG, bien replegado, resistió las embestidas alemanas durante casi 90 minutos.
Drama en el descuento
El Bayern Múnich, fiel a su ADN de nunca rendirse, encontró el empate en el minuto 94 gracias a un remate de Harry Kane tras un rebote en el área. Sin embargo, el pitido final llegó apenas segundos después, dejando al equipo de Vincent Kompany a las puertas de la hazaña y desatando la euforia de los jugadores parisinos sobre el césped alemán.
Cita con la historia en Budapest
El PSG viajará ahora a Hungría para disputar la gran final el próximo 30 de mayo en el Puskás Aréna. Allí le espera el Arsenal de Mikel Arteta, que llega tras eliminar al Atlético de Madrid.
París tiene la oportunidad de lograr un hito histórico: convertirse en el primer equipo desde el Real Madrid de Zidane en revalidar el título de manera consecutiva. Con un Kvaratskhelia en estado de gracia y una defensa que hoy se comportó como granito, el sueño de la segunda “Orejona” está a solo 90 minutos de distancia.




