España entra entre los 15 países con mayor gasto en defensa

El aumento del gasto militar en Europa gana peso en plena inestabilidad geopolítica y acelera la revisión de prioridades presupuestarias en la UE. En ese contexto, España eleva un 50% su inversión en defensa en el último año y alcanza el puesto 15 mundial con 40.200 millones de dólares.

Escalada del gasto militar en España y Europa

Según los datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, SIPRI, España se sitúa por primera vez en la decimoquinta posición mundial en inversión en seguridad y defensa. El gasto militar español alcanza 40.200 millones de dólares, unos 34.100 millones de euros, y representa el 2,1% del PIB, todavía por debajo del objetivo del 5% que la OTAN reclama a sus aliados.

El incremento del 50% registrado por España en el último año es el mayor entre los países con más presupuesto militar. El avance se produce mientras la UE impulsa una mayor autonomía estratégica y aumenta su esfuerzo en defensa, en un giro que también responde a la presión de una Alianza Atlántica marcada por las exigencias de la Casa Blanca bajo Donald Trump.

En el ranking global, U.S. mantiene el primer puesto con 954.000 millones de dólares, pese a una caída del 7,5% en 2025 frente a 2024. China ocupa la segunda posición con 336.000 millones y Rusia la tercera con 190.000 millones, mientras Ucrania destaca por destinar a defensa el 40% de su PIB y se coloca séptima con 84.100 millones.

Dentro de Europa, Alemania figura entre los cinco países que más gastan en defensa en el mundo, con 114.000 millones de dólares en 2025, un 24% más interanual. Polonia ocupa el puesto 14 con 46.800 millones, Francia el noveno con 68.000 millones e Italia el duodécimo con 48.100 millones, en una muestra del avance generalizado del rearme en el bloque.

Presión sobre las cuentas públicas europeas

El refuerzo del presupuesto militar abre un debate fiscal y social en la UE, donde varios gobiernos deben decidir cómo financiar el rearme sin erosionar el Estado del bienestar. Alemania ya ejemplifica esa disyuntiva, al combinar un plan para elevar un 28% su gasto militar hasta 2027 con ajustes en el ámbito social y una reforma sanitaria orientada a ahorrar 16.300 millones de euros.

Bruselas activa herramientas para sostener esa estrategia, como la flexibilización fiscal y el instrumento SAFE, que moviliza hasta 150.000 millones de euros para producción urgente en defensa. La Comisión también impulsa compras conjuntas, y Polonia firma ya el primer acuerdo de préstamo del programa por 43.700 millones de euros para adquisición de material militar.

La presión es especialmente delicada para economías con mayor deuda y menor margen fiscal, como España, Francia e Italia. En esos países, un aumento acelerado del gasto en defensa puede tensionar aún más las cuentas públicas, elevar el riesgo financiero y reabrir el debate sobre posibles recortes en partidas como sanidad, educación o pensiones.

España encara además un coste político añadido. Aunque se aproxima más que otros socios a los nuevos objetivos de la OTAN, la sensibilidad social sobre el gasto militar y la fragmentación parlamentaria complican cualquier ajuste presupuestario de calado, en un escenario en el que Europa vuelve a enfrentarse a la disyuntiva entre seguridad, disciplina fiscal y protección social.

En nuestra publicación anterior sobre las reformas estructurales que Alemania y Europa afrontan ante el bajo crecimiento y las mayores exigencias en defensa, analizamos las advertencias de la embajadora alemana en España sobre la presión del envejecimiento y del gasto sanitario en el modelo social. También señalamos que Berlín niega recortes masivos inmediatos y apuesta por cambios en sanidad, inmigración e infraestructuras para evitar desequilibrios fiscales a medio plazo, en un contexto de mayor responsabilidad europea dentro de la OTAN.

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