La familia real preside un desfile del 12-O marcado por la precampaña electoral y la crisis migratoria de Ceuta

En un ambiente de fuerte voltaje político, la familia real presidió este lunes el tradicional desfile militar del 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional. El acto estuvo profundamente condicionado por el escenario político tras la reciente convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre y la persistente crisis migratoria en Ceuta, sirviendo además como antesala de una histórica visita de los reyes a las ciudades autónomas.

Los reyes Felipe VI y Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía, encabezaron la tribuna de autoridades en la plaza de Neptuno. El evento se convirtió en el primer gran encuentro de los líderes políticos tras la disolución de las Cortes, a tan solo 48 días de la cita con las urnas.

Clima de precampaña y tensión política

El desfile reflejó la intensa precampaña electoral que vive el país tras el rechazo parlamentario a los decretos de vivienda. A su llegada a la tribuna, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a ser recibido con fuertes abucheos e insultos por parte del público asistente, en un espacio donde coincidió con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y la práctica totalidad de los presidentes autonómicos.

La jornada también estuvo marcada por notables ausencias. El líder de Vox, Santiago Abascal, no asistió por segundo año consecutivo al elegir pasar el día en Ceuta. Asimismo, los presidentes de Andalucía, País Vasco y Navarra se ausentaron alegando motivos personales y de agenda.

Ceuta en el centro de la jornada

La delicada situación de Ceuta, derivada de las entradas masivas de migrantes registradas los pasados 30 y 31 de julio, centró gran parte de la atención institucional. Durante el saludo de las autoridades, los reyes dedicaron un gesto de apoyo especialmente prolongado al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, quien también recibió el respaldo explícito de otros mandatarios autonómicos.

Como reflejo operativo de la crisis en la frontera, las unidades militares con base permanente en Ceuta no pudieron trasladarse a Madrid para participar en el despliegue. No obstante, el simbolismo hacia la región se mantendrá en las próximas horas, ya que los monarcas iniciarán este martes 13 de octubre un viaje oficial de apoyo a Ceuta y Melilla.

Estreno de blindados y despliegue aéreo completo

En el plano estrictamente militar, el desfile terrestre contó con la participación de unos 4.380 efectivos de las Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y servicios civiles, de los cuales 530 fueron mujeres. El recorrido sirvió para el debut operativo de los nuevos vehículos blindados 8×8 Dragón del Ejército de Tierra, así como de los sistemas antidron Aracne de la Infantería de Marina y los drones Asturcón de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

A diferencia de años anteriores deslucidos por la meteorología, las condiciones de cielo despejado en la capital permitieron el desarrollo completo del desfile aéreo, en el que participaron 82 aeronaves. El despliegue se inició tras el tradicional salto paracaidístico que portó una bandera de España de 24 metros cuadrados.

Como es habitual, el cierre del desfile a pie lo protagonizó el paso acelerado de la Legión, representado por el Tercio ‘Don Juan de Austria’ y acompañados por Babieca, un chivo de dos años que desfiló como la mascota oficial de la unidad.

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