La Academia General del Aire y del Espacio (AGA) acogió la entrega de Reales Despachos a la nueva promoción de oficiales del Ejército del Aire. La jornada, revestida de la más alta solemnidad institucional, se vio profundamente alterada debido al luto nacional provocado por el devastador incendio que avanza en el municipio andaluz de Los Gallardos.
Un abrazo que rompió el protocolo militar
Durante la ceremonia de graduación de los 111 nuevos oficiales, la Princesa de Asturias desfiló en solitario con paso firme por la Plaza de Armas hacia el mando supremo de las Fuerzas Armadas, el rey Felipe VI. El monarca procedió a imponerle la banda y la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco, concedida previamente por el Consejo de Ministros. Tras efectuar el saludo marcial reglamentario, padre e hija rompieron el estricto protocolo para fundirse en un cálido abrazo ante las autoridades civiles y militares presentes, entre ellas la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Suspensión de la celebración real por el incendio forestal
La evolución de la catástrofe en Almería, que ya arroja un balance de víctimas mortales e importantes daños materiales, modificó por completo los planes tradicionales de la jornada. El propio monarca tomó la palabra para anunciar la cancelación inmediata del cóctel oficial en señal de duelo y respeto.
Por su parte, el director de la AGA, Luis González-Asenjo, abrió el discurso de la promoción trasladando las condolencias a las familias afectadas y el apoyo a las dotaciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y bomberos forestales desplegados en la zona de extinción. A través de las redes oficiales de la Casa de S.M. el Rey, se emitió un comunicado paralelo expresando su “profunda consternación” por el suceso.
El fin de tres años de instrucción: una “brillante aviadora”
Este acto sella de forma definitiva la andadura castrense de la heredera al trono tras pasar por las academias de los tres ejércitos. En su balance final, la dirección de la Academia del Aire elogió el desempeño de la princesa Leonor, calificando su paso por el centro de “rotundo éxito” y destacando sus aptitudes como una “brillante aviadora que ya vuela con nosotros”. Durante este curso formativo, la alférez alumna superó con éxito hitos complementarios al plan de estudios como el curso de paracaidismo y vuelos de instrucción en aviones Pilatus PC-21 y cazas F-5.
Tras el tradicional lanzamiento de gorras por parte de la nueva promoción de tenientes, los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía abandonaron apresuradamente las instalaciones de San Javier rumbo a Madrid para seguir en tiempo real la evolución de la emergencia nacional.




