Sánchez constata que la retirada de la Verja de Gibraltar cierra «una herida de tres siglos»

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha presidido este miércoles el acto oficial de demolición de la Verja de Gibraltar. El mandatario calificó el hito como el cierre definitivo de «una herida de tres siglos» y aseguró que el fin de la barrera física abre «una nueva etapa de prosperidad compartida» para toda la comarca del Campo de Gibraltar y el Peñón.

El acontecimiento, calificado por el Ejecutivo como el desmantelamiento del «último muro del continente europeo», materializa de forma simbólica el histórico acuerdo de integración de Gibraltar en el Espacio Schengen, tras las complejas negociaciones derivadas del Brexit. Una grúa retiró las icónicas puertas de hierro ante la presencia del ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, y autoridades locales de la zona.

Libre circulación y soberanía intacta

La desaparición de los controles de pasaportes terrestres beneficiará de inmediato a más de 16.000 trabajadores transfronterizos, quienes hasta ahora sufrían largas colas diarias para acceder a sus puestos de trabajo.

Durante su intervención, Sánchez enfatizó los puntos clave del nuevo marco regulatorio:

  • Integración en Schengen: Supresión definitiva de la frontera terrestre ordinaria.
  • Control aduanero: Despliegue de inspecciones coordinadas en el puerto y el aeropuerto de la colonia.
  • Fin del paraíso fiscal: Acuerdos para la convergencia en materia de fiscalidad indirecta.
  • Soberanía blindada: El Gobierno insistió en que el tratado de cooperación económica no altera ni supone una renuncia a las reivindicaciones históricas de España sobre el Peñón.

División en el arco político

Pese al optimismo del Ejecutivo, la jornada ha estado marcada por la polarización política en Madrid y Andalucía.

Desde el bloque de Gobierno, PSOE y Sumar celebraron el éxito diplomático, aunque estos últimos condicionaron su apoyo a largo plazo a la implantación de un plan de empleo de choque para paliar el paro estructural de La Línea.

Por su parte, la oposición ha mostrado un rechazo frontal. El Partido Popular acusó al presidente de «dilapidar la posición de fuerza de España» frente al Reino Unido, criticando las exenciones de control concedidas al personal militar británico. En una línea más dura, Vox tildó el pacto de «infame» y convocó protestas en el municipio fronterizo al considerarlo una «cesión de soberanía».

El fin de la Verja marca un punto de inflexión sin retorno en la geopolítica del sur de Europa, transformando una frontera de tensión en un laboratorio de integración regional

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