Cerca de 1.700 migrantes abandona la playa del Trampolín escoltados por la Policía

Un macrooperativo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado logró desalojar por completo el campamento improvisado en la playa de El Trampolín, en Ceuta. Alrededor de 1,700 personas en situación irregular abandonaron de forma pacífica el arenal, marchando a pie bajo la estricta escolta de agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil hacia nuevas zonas de alojamiento provisional habilitadas por el Ministerio de Inclusión.

El dispositivo comenzó a las 7:30 horas con el despliegue de unidades de intervención que acordonaron la zona costera. Tras instar a los ocupantes a recoger sus pertenencias, los agentes organizaron la salida en columnas organizadas para cruzar la ciudad con seguridad.

Traslado estratégico y división por nacionalidades

El asentamiento de El Trampolín se había convertido en el epicentro de la crisis humanitaria en la ciudad autónoma tras las entradas masivas a nado desde Marruecos. La acumulación de personas había disparado la tensión en los últimos días, registrándose peleas y altercados violentos entre los propios residentes del campamento.

Para mitigar los conflictos y garantizar el orden, la Jefatura Superior de Policía coordinó una reubicación diferenciada de los migrantes según su procedencia:

  • Ciudadanos de origen marroquí: Fueron trasladados y albergados en las naves industriales de Loma Margarita.
  • Ciudadanos de origen subsahariano: Fueron conducidos a los campamentos de carpas instalados en la zona de El Embolsamiento (Loma Colmenar), junto a la frontera del Tarajal.

En ambos puntos de destino, la Cruz Roja y diversas organizaciones del tercer sector han comenzado a gestionar el reparto de alimentos, agua potable, atención sanitaria básica y camas de campaña.

Retorno inesperado frena las tareas de limpieza

Apenas se completó la evacuación de la playa, la Consejería de Medio Ambiente de Ceuta envió excavadoras, camiones y brigadas de operarios para retirar las toneladas de basura, plásticos y cañizos acumulados durante semanas.

Sin embargo, las labores de limpieza e higienización tuvieron que suspenderse temporalmente a mediodía debido al regreso imprevisto de unas 500 personas. Este grupo volvió a ocupar la arena con la intención de recuperar enseres olvidados o reasentarse, lo que obligó a mantener un retén de vigilancia policial permanente en los accesos para evitar que el campamento vuelva a consolidarse.

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