El presidente del Gobierno y candidato del PSOE a la reelección, Pedro Sánchez, ha lanzado este sábado un contundente llamamiento a la movilización de la izquierda de cara a las próximas elecciones del 29 de noviembre (29-N). Durante un mitin de precampaña celebrado en Tarragona, Sánchez ha calificado la participación masiva en las urnas como la “mejor receta contra la involución”, insistiendo en la necesidad de un voto contundente para evitar un Ejecutivo de coalición entre el Partido Popular y Vox. “Si votamos en masa, Feijóo y Abascal a su casa”, ha asegurado ante los militantes socialistas.
El líder del Ejecutivo ha argumentado que para consolidar y asegurar un gobierno de corte progresista en España no basta con obtener una victoria ajustada o una mayoría simple. Para reforzar su postura, Sánchez ha recurrido a paralelismos internacionales, citando los escenarios políticos recientes de Estados Unidos y Brasil. Con estos ejemplos, el candidato socialista ha querido transmitir que el avance de las corrientes de extrema derecha no es un fenómeno irreversible y que la clave para frenarlo radica en la movilización del electorado.
La reactivación de los actos políticos de este fin de semana llega tras el paréntesis de luto respetado por las formaciones debido al reciente accidente ferroviario en Urda (Toledo). El PSOE ha aprovechado el espacio para reivindicar su asunción de responsabilidades políticas tras la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente. Sin embargo, la gestión de las infraestructuras se ha convertido de inmediato en uno de los principales ejes de confrontación de la jornada.
Desde el bloque de la oposición, la réplica no se ha hecho esperar. En un mitin en Valladolid, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha centrado sus críticas en la gestión del Gobierno de coalición, reprochando las deficiencias del sistema de transportes.
Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha encabezado un acto en Guadalajara donde ha instado a sus simpatizantes a protagonizar una movilización “gigantesca”. Abascal ha pedido expresamente a su electorado no confiarse de los datos de las encuestas y ha arremetido con dureza contra la gestión del Ejecutivo de Sánchez, al que ha calificado en términos muy severos.
Con las espadas en todo lo alto y los bloques ideológicos redoblando la presión sobre sus bases, la campaña electoral del 29-N entra en su fase más polarizada, donde la abstención o la movilización de última hora se perfilan como los factores determinantes para el futuro Gobierno de España.





