El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció este miércoles ante el Pleno del Congreso de los Diputados para responder por las investigaciones de presunta corrupción que salpican a su entorno y a las filas socialistas. En una intervención de marcado carácter defensivo y de confrontación con la oposición, Sánchez negó tajantemente la existencia de una financiación ilegal en el PSOE y acusó al Partido Popular (PP) y a Vox de orquestar una estrategia para “crear una sensación de corrupción generalizada que no existe”.
Durante su discurso, el jefe del Ejecutivo desvinculó a las siglas del partido de cualquier tipo de trama delictiva. “Si se cometieron malas prácticas, fueron individuos particulares quienes se aprovecharon de los recursos públicos para su propio beneficio”, enfatizó Sánchez, marcando distancias con los casos que investiga la justicia.
Respuestas clave: Ábalos, Zapatero y su entorno familiar
Uno de los momentos más tensos de la sesión parlamentaria giró en torno a la reciente condena de 24 años de prisión impuesta a su exministro de Transportes, José Luis Ábalos. Sánchez aseguró que “respeta y acata” el dictamen judicial, pero subrayó de forma contundente que “jamás conoció ni hubiera tolerado ninguna de estas prácticas”.
El mandatario también aprovechó la tribuna para defender el honor del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, actualmente investigado en la causa penal vinculada al rescate de la aerolínea Plus Ultra. Sánchez calificó la concesión de dichas ayudas públicas como un proceso “plenamente legítimo, legal y carente de cualquier trato de favor”.
Respecto a las causas judiciales que afectan directamente a su hermano y a su esposa, Begoña Gómez, el presidente denunció una campaña sistemática de “acoso y derribo” fundamentada en bulos mediáticos. Asimismo, arremetió contra las decisiones judiciales recientes, tachando de “desproporcionada” la medida del juez Juan Carlos Peinado de retirarle el pasaporte a Gómez.
A pesar de la presión política y mediática, Sánchez descartó por completo un adelanto electoral y ratificó su compromiso de agotar la legislatura de cuatro años.
Choque frontal con la oposición y advertencias de sus socios
Las explicaciones del presidente no convencieron a las bancadas de la oposición, que respondieron con extrema dureza. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez de carecer de “dignidad institucional”, le exigió la disolución inmediata de las Cortes y volvió a deslizar la posibilidad de presentar una moción de censura. Por su parte, Santiago Abascal, presidente de Vox, censuró la continuidad del Gobierno y acusó al Ejecutivo de utilizar las instituciones del Estado para construir una “cloaca” de protección partidista.
El clima de inestabilidad también se hizo notar entre los aliados parlamentarios del Gobierno. Desde el PNV, la portavoz Maribel Vaquero reconoció la “incomodidad” de su grupo ante el goteo de escándalos y lanzó una seria advertencia: si el Ejecutivo no logra articular una mayoría para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, la única salida viable será la convocatoria de elecciones. El tono más crítico desde el bloque de investidura llegó de la mano de Ione Belarra (Podemos), quien acusó directamente a Sánchez de haber conocido y “encubierto” la situación.




